Cita con la cultura: El poeta Pedro Mir

En años pasados, sentimos curiosidad por saber algo más de él, del intelectual y su estatura.
Hicimos la conexión telefónica, y nos citó en su apartamento, discreto, entrando por el lateral de un destacamento policial de la avenida BolÃvar.
Ahà estaba, Pedro Mir (no recuerdo que firmara el tÃtulo de doctor en leyes ni otro), diminuto de estatura fÃsica y escaso de libras.
Ya frente a él, quien nos recibió sin el andamiaje protocolar de figurines actuales ¿qué preguntarle?
En la escuela primaria se nos enseñó que el cuerpo humano tiene 208 huesos, al mirar al poeta nacional, si la entrevista fuese ahora, yo habrÃa dicho «los números no me alcanzan».
¿SabÃan que el autor de Amén de Mariposas, de Cuando Amaban las Tierras Comuneras y otras creaciones literarias fue aprendiz de boxeador en su natal San Pedro de MacorÃs?
Quizás alguna ¡comadrona! o nonagenario de El Guano, escriba la página a medio llenar en la vida de un profesor, de un académico forzado a conocer otras naciones.

Atrás, muy atrás en el calendario, escuchamos al profesor Juan Bosch decir, en un acto en el Centro Cultural Dominicano, «que los poetas son bichos raros» y nosotros agregarÃamos, muchos intelectuales a los cuales vemos confundirse entre la muchedumbre, como seres normales y sin la arrogancia de figurines.
Años menor, un joven escritor ¿Miguel Solano? referÃa haber viajado al lado del Poeta Nacional, y ¡oh coincidencia!, él leÃa algo mÃo, yo algo suyo…
¿Existió alguna voz, un llamado de algún grito de corazones en conflicto por conquistar la sublimidad del poeta?



