Fiesta de palos, entre impacto y creencia

Muchas ha sido la lluvia caída, después de haber asistido a «un maní» o ceremonia de palos en un rincón del país.
Arrastrado por la curiosidad, acompañamos a una familia, a una especie de ritual, campo adentro, en Hato Mayor.
Cuando asistíamos a la proyección de el exorcista, no recordamos cuál fue la mejor escena o si todas a la vez.
En aquellos días presente en el ritual de La Cañita, nos formulamos la pregunta ¿hasta dónde se llega en materia de dogma y creencia?
Después de más de 40, regresamos a la casa de alguien de la provincia de Monte Plata, a otro ritual de Palo.
No sé si la familia donde acudimos en Santo Domingo Este, provienen de Bayaguana u otro rincón, pero si se impone la moderación del lenguaje si se encuentran niños presentes.
En los recuerdos de La Cañita, en Hato Mayor, nos impactó el sacrificio de animales, víctimas del drama en trance. En los palos de SDE, el lenguaje soez de la figura principal.
Extrañamente ¿entienden las figuras y figurines que tal o cual ¡divinidad! favorece dicho desborde del lenguaje?
No se comprende que figurines exploten la ignorancia, escudándose en tal o cual Santo (a) y utilizando un vocabulario asqueante.



