Cabildos, emergencia y botellas

Por Augusto Álvarez
El cambio de mando de las nuevas autoridades municipales, se produce de manera virtual, por las dificultades surgidas a raíz de la pandemia del coronavirus.
Una nómina superinflada de botellas que se empezarán a romper, obviando tecnicismos que no resistirían el más elemental alegato.
Más allá de la sensibilidad humana de los funcionarios municipales electos, el desmonte de las piezas maleadas, del personal parasitario, de las botellas, será una prioridad para el natural afianzamiento de los nuevos «gobernadores del cambio»
¿Cuántas botellas fueron nombradas antes y durante las elecciones abortadas de febrero y para las de marzo, y para qué?
No sería nada extraño que cuando los nuevos ocupantes de los palacios municipales caminen, choquen con los huacales, y las botellas caigan, convirtiéndose añicos.
Trascendió que algunas piezas han dudado en presentar ¿renuncia? o esperar la carta, es su decisión, pues como dice un cartel publicitario, nunca se sabe.
La baja circulación, la poca concentración de personas, es una garantía que reduce el riesgo de heridas con las botellas rotas ante los palacios municipales.



