REFLEXIONES: Pandemia: Un gran aprendizaje

![]()
Hola, amigos, ¿qué tal? Estamos a 40 días de despedir el año 2020, si viajáramos en el pasado y nos fuéramos a los inicios del año, sería un buen ejercicio para descubrir grandes cosas.
Todas aquellas personas que se la dan de brujos, adivinadores, psíquicos y que viven prediciendo lo que va a pasar en el año, se guayaron, han quedado desacreditados en sus predicciones, dándole la razón a la Palabra de Dios, que es donde están las verdaderas profecías. Aprendimos a no ser ignorantes.
Nunca teníamos tiempo para compartir en familia, con nuestros hijos, vivíamos muy deprisa y ocupados y nos justificábamos con el trabajo para darles mejor calidad de vida. Aprendimos que primero lo primero: la familia.
Muchos se sentían superiores, hijos de supermán o de la mujer maravilla, invencibles, nada podía contra ellos, eran seres especiales en la sociedad. Aprendimos que la pandemia se lleva a cualquiera.
Otros solo vestían tal o cual marca, tenían que ir al salón diario, se daban un tire desde que amanecía, vivían en un constante figureo social, eran los más bellos y cotizados. Aprendimos a ser humildes y a entender que las cosas materiales no nos sirven de nada.
Hay quienes jamás dejaban de ir a su Iglesia y vivían criticando hasta en su propia familia a quienes no querían ir, se creían los más santos y devotos. Aprendimos que nuestra verdadera iglesia es el hogar y que desde ahí se puede adorar a Dios.
Personas que no podían vivir sin las nanas, sin un servicio que se lo hiciera todo. Aprendimos que nadie es imprescindible y que nosotros sí podemos ocuparnos del hogar.
Víctor Martinez piensa que hemos aprendido a valorar las escuelas de nuestros hijos y la incomparable labor que realizan los maestros.
Parejas que casi no se soportaban, con situaciones de infidelidades, doble vida, no sacaban tiempo para compartir, andaba cada cual por su lado. Aprendimos a frenar, a no ser infieles para no contaminarnos, a soportarnos por el encerramiento y el toque de queda.
Acabábamos con todo lo que Dios había creado, la naturaleza ha tenido un espacio para recuperarse, los seres humanos para reivindicarse, hemos aprendido a orar y acercarnos más a Dios, por miedo o por lo que sea.
Y aún quienes no han aprendido, que se preparen que ahora es que nos faltan lecciones por aprender.
Hasta la próxima.




