REFLEXIONES: Trabajar para ayudar a los demás es una honra


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Hola, amigos, ¿qué tal? Desde muy temprana edad me gustaba trabajar, mi primer trabajo fue en los barrios de Guachupita y Lengua Azul debajo del puente Duarte catequizando y alfabetizando niños los sábados y domingos, cuando apenas tenía 12 años.
Cuando fundé la Escuela Nocturna San Judas Tadeo estando en el colegio en 3ro. bachillerato con un grupo de jóvenes de la Parroquia, recuerdo que de ser profesor terminé dirigiéndola por 10 años, se quejaban en la mañana en el colegio porque encontraban las instalaciones sucias, los días lluviosos, por su uso en las noches, suapear la escuela a las 10 de la noche, cuando se ensuciaba, era parte de mi tarea para que me permitieran los curas tener la escuela de los pobres.
Cuando puse mi propio colegio recuerdo que las Navidades del primer año en el 1974 no tenía para pagar la regalía a mis profesores, alquilé una mesa en una esquina de la Duarte y me puse a vender dulces de navidad y otros artículos, un 24 de diciembre, desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche para poder responderle a mis maestros.
Siempre he trabajado y he luchado sobre todo por los más necesitados, mis campañas jamás dejarán de existir y doy gracias a Dios por quienes siempre hacen sus aportes para que nuestras obras se hagan realidad.
Víctor Martinez pide a Dios Todopoderoso derramar sus bendiciones de manera muy particular por quienes extendieron su mano amiga, en este año 2020, para llevar salud, paz y felicidad a quienes apoyamos a través de nuestra Fundación Vidas en Desarrollo.
Hasta la próxima.




