Audio: La relación íntima de Jesús con nosotros
REFLEXIONES...

AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
El pasaje del Evangelio de San Juan 10, 27-30 es una parte fundamental de la enseñanza de Jesús sobre la relación íntima y profunda que tiene con nosotros, llamándonos sus ovejas. Este pasaje destaca la seguridad y la protección que Jesús ofrece a aquellos que creen en él y le siguen. A través de estas palabras, se revela la naturaleza divina de Jesús y su unidad con el Padre.
Jesús utiliza la metáfora del buen pastor para explicar su misión y relación con sus discípulos, se identifica como el buen pastor que da su vida por las ovejas, en contraste con el asalariado que abandona a las ovejas ante el peligro, enfatizando el conocimiento mutuo y la protección que ofrece a sus seguidores.
«Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.» Jesús subraya la relación personal y cercana que tiene con nosotros, quienes los escuchamos y le oímos. El verbo «oír» implica no solo escuchar, sino reconocer y obedecer la voz de Jesús. Este reconocimiento es recíproco; Jesús conoce a sus ovejas, lo que significa que las entiende profundamente y las ama. La respuesta de las ovejas es seguir a Jesús, indicando la confianza y la fe que debemos depositar en él.
Y es que el mismo Dios, a través de Su Hijo Jesús nos promete, a sus seguidores, el don de la vida eterna, una vida en comunión con Dios que no tiene fin. La afirmación de que nunca perecerán es una garantía de seguridad y salvación. La imagen de nadie poder arrebatar las ovejas de la mano de Jesús subraya el poder y la autoridad de Jesús, así como la protección definitiva que nos ofrece.
«Mi Padre, que me las ha dado, es mayor que todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre.» Jesús reafirma la seguridad de sus seguidores al explicar que el Padre, quien es mayor que todos, también protege a las ovejas. Esta declaración muestra la unidad entre Jesús y el Padre en la misión de cuidar y salvar a los creyentes. La doble protección de Jesús y el Padre es una poderosa afirmación de la seguridad eterna de los creyentes.
«Yo y el Padre somos uno,» pues no solo están unidos en propósito y misión, sino que son uno en esencia divina. Esta verdad es fundamental para la teología cristiana, ya que revela la divinidad de Jesús y su perfecta comunión con el Padre.
Víctor Martínez piensa que, para quienes hacen la opción de seguir al Padre, renunciando a todo lo que nos pueda alejar de Él, es este evangelio una poderosa declaración de la relación íntima y segura entre Jesús y sus seguidores.
A través de la metáfora del buen pastor, Jesús comunica el profundo amor y conocimiento que tiene por nosotros, la promesa de vida eterna y la protección divina. Al afirmar su unidad con el Padre, Jesús ofrece una garantía inquebrantable de salvación y seguridad para todos los que creen en él y le siguen. Esta enseñanza es una fuente de consuelo y esperanza para los creyentes, recordándoles la fidelidad y el cuidado constante de Jesús.
Es Matilde Farach quien ha querido que esta reflexión llegue hoy hasta tu corazón, para dejar encendida en ti la llama del amor del Padre.
Hasta la próxima.



