¿El exterminador? Otra vez, Benjamín Netanyahu

Por Augusto Álvarez
Desde el corazón de las llamadas tierras santas, el exterminador (alias Benjamín Netanyahu) ha vuelto. Y lo ha hecho con furia.
Esta vez, el blanco fue Damasco, capital de Siria, donde descargó su artillería como quien lanza plagas bíblicas.
Para los ingenuos que pensaban que Siria estaba protegida bajo la sombrilla de Washington… ¿ya se les olvidó aquella cacería de primogénitos? Los que mandan no protegen, utilizan.
Tan pronto se lanzaron los misiles israelíes que mataron a numerosos soldados sirios y dejaron otros heridos, apareció el secretario de Estado, Marco Rubio, a decir que “fue un error”.
¿También fueron errores los bombardeos en Gaza? ¿Los ataques a hospitales, a escuelas, y los disparos contra filas de hambrientos esperando comida?
Israel parece tener una extraña habilidad para detectar vida… y eliminarla. Como pirañas en aguas turbias: si se mueve, hay que destruirlo.
La política de exterminio es clara, aunque el mundo mire hacia otro lado. La comunidad internacional, absorbida por el poder del capital sionista, asiste muda al abrazo macabro entre el tiburón y la serpiente cascabel. ¿Quién es más letal? ¿A quién prefieren? Da igual, si vienen del mismo vientre.
El exterminador ha vuelto. Y no se detendrá mientras el silencio global siga disfrazando la masacre de error diplomático.



