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El país arde y el Gobierno juega a las estatuas

¡Cógelo, Picante! Seguridad, justicia y tránsito colapsan, mientras el presidente sigue en modo ciego y mudo y la Policía en modo escándalo

 

Buenos días…

En República Dominicana la cosa está color de hormiga brava. La situación se sale de control, la gente ha perdido la fe en las autoridades, y eso, señores, es una tragedia nacional.

No hay seguridad. No hay dirección. No hay liderazgo. Se inventan planes, pero todos acaban en el zafacón. Uno tras otro fracasan. Del famoso «patrullaje por cuadrantes», dijimos desde el principio: eso era un cohete mojado. ¿Y qué ha pasado? Exacto. Fracaso total. La Policía no tiene personal, no tiene control y, peor aún, no tiene respeto del pueblo.

La delincuencia sigue en ascenso. La “reforma policial” es un chiste malo. Mucho bulto, mucha prensa y cero resultados. Una reforma sin dignidad, sin principios y sin gente capacitada, no es reforma: es un relajo institucionalizado.

Mientras tanto, la cúpula policial está fermentada. Los escándalos se multiplican como conejos y las denuncias de corrupción son el pan de cada día. Pero el presidente Luis Abinader sigue ciego, sordo y mudo. O se cree los cuentos chinos que le venden en el Palacio cada lunes, o simplemente no le importa.

Y ya que hablamos de la Policía. Nos llega la información de que el general González Moquete se queja porque, según él, «le estamos haciendo daño» y su hoja es “de cristal”. Pues bien, prepárese, mi general, que esta es solo una… y vienen más. Y no es solo usted, tenemos expedientes hasta del mismísimo Inspector General. Así que no miren para acá, miren para el pueblo.

Y hablando del pueblo, que se escuche claro: ¡Nadie quiere que toquen el Jardín Botánico! La gente habló, y en democracia, el pueblo manda. El gobierno debe dejar el relajo y respetar la soberanía popular.

Ahora hablemos del desastre vial: Desde que Frener Bello Arias salió de la DIGESETT, todo ha sido retroceso. Tapones, accidentes y más muertos. El tránsito es un infierno, la inseguridad vial es la peor en años, y nadie da una.

El país se está desangrando en las carreteras, aunque maquillen estadísticas. ¿Ejemplo? El accidente en Puesto Grande, carretera Moca-San Víctor, otro caso lamentable que se suma a una larga lista.

Y más violencia. Una pareja asesinada a tiros en Baní el sábado.

Un hombre (José Alberto Ramírez) hallado muerto en una cabaña de Santiago, el domingo. ¿Y esas muertes también las maquillarán?

El domingo, un equipo de ¡Cógelo, Picante! visitó barrios de Santiago. Lo que escuchamos fue aterrador. Los comunitarios ya no saben a quién acudir. La delincuencia manda y el jefe de la Policía, Ramón Guzmán Peralta, dice que “la delincuencia está por el suelo”. ¿En qué país vive ese señor? ¿Será que no pisa la calle desde que le entregaron el uniforme colombiano?

Y hablando de desaparecidos. La señora Ana Luisa González exige justicia por el secuestro y asesinato de su hija, Ana Mercedes Polanco González, hallada dentro de un saco en Santo Domingo Norte. Nos unimos a su reclamo y exigimos respuestas. Hay decenas de casos sin resolver. Desaparecidos, asesinatos, feminicidios… y el gobierno sigue con discursos vacíos.

Por todo esto, decimos con fuerza y sin miedo: Hablar de seguridad en este país es una burla. No existe. Y punto.

Ahora vamos camino Las Américas, rumbo al barrio de los policía, en Santo Domingo Este. Duro y cuevero, y cumpliendo instrucciones.

 

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