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¡Suenan los tambores! Guzmán Peralta quiere irse blindado y con su combo ascendido

¡Cógelo, Picante!  En la Policía se cocina un paquete de ascensos y pensiones para agosto, aunque la ley dice que no toca. ¿El objetivo? Salir con chaleco y dejar un delfín que tape los hoyos.

Buenos días…

Desde los pasillos de la Policía Nacional se filtra que el director general, Ramón Antonio Guzmán Peralta, está preparando un paquetazo de retiros y ascensos para agosto, con el claro propósito de irse blindado y sin sobresaltos.

La jugada incluye sacar del camino a coroneles y generales que, aunque son aliados del gobierno, representan una amenaza directa a sus planes, pues se dice que uno de ellos podría ser el próximo director policial. ¿La solución de Guzmán Peralta? Mandarlos para su casa antes de tiempo.

Y como no hay lealtad sin recompensa, también se filtra que varios de sus «compadres» y aliados incondicionales figuran en la lista de ascensos, aunque ya este año hubo promociones, lo cual choca de frente con la Ley 590-16 y la Ley 139-13, que regulan cuándo y cómo se pueden ascender oficiales.

Un asistente del director policial soltó la lengua: “el jefe quiere irse tranquilo, que no lo jodan, y con uno de los suyos en el mando. Así nadie escarba donde no debe.” Literal.

Pero el problema no es sólo ético, también es legal. Las normas son claras. Los ascensos en la Policía solo se hacen una vez al año, regularmente para el Día de la Independencia o el 2 de marzo, fecha de la creación de esa institución. Además,  la Ley 139-13, de las FF.AA., en su artículo 112, Párrafo I, establece que los ascensos y retiros normales se hacen el Día de la Independencia. La Constitución dominicana, la misma que el propio presidente Abinader juró defender, también es clara, y el artículo 128, numeral 1, letra E, también es claro y preciso. No debe ser usada como servilleta cuando se trata de acomodar fichas.

Porque sí, el presidente tiene la última palabra, y si autoriza esta jugada ilegal, se convierte en cómplice de una estructura que ha sido denunciada por corrupción, abusos, ejecuciones extrajudiciales y mal manejo de fondos.

Recordemos que en los últimos ascensos ya hubo escándalos. Gente con expedientes, hasta de violencia de género, fueron premiados por el presidente Abinader. Y hoy, uno de ellos tiene doble funciones (violando la ley).

Y hablando de expedientes: tenemos copia de uno que involucra a un general recién ascendido con denuncia por agredir mujeres, pero aun así, sigue en funciones y —dicen fuentes— fue asignado a espiar a quienes filtraban información a la prensa crítica, por orden directa de Guzmán Peralta.

¿Y de dónde salen tantos recursos para el nuevo estilo de vida del director policial? Hace cinco años, era un “pobre diablo”, y hoy vive como millonario. Construyendo obras por doquier. Pero, claro, no hay que escarbar mucho… porque eso es lo que él quiere evitar a toda costa. Que se filtren esas informaciones.

Durante los cinco años del gobierno de Abinader, los escándalos policiales no han parado: corrupción en el Hospital de la Policía, en la DIGESETT, en el IPE y POLITOR. Auditorías internas lo confirman, y el presidente lo sabe, pero hace silencio.

Y como sabe que su ciclo se acaba, Guzmán Peralta quiere su salida con seguro incluido: ascensos para los suyos, retiro para los que le estorban y un reemplazo a su medida que no destape la cloaca que deja atrás. Ratas, cucarachas y macos incluidos.

Sin lugar a dudas, el presidente Abinader ha metido millones y voluntad política para sacar a flote a la Policía Nacional. Pero por hacerse el ciego ante los escándalos internos de esa institución, la gestión de Guzmán Peralta le está devorando la imagen… con todo y su tan cacareada reforma. La verdad es clara y dura, esta jefatura policial no es avance, ¡es un retroceso con uniforme y placa!

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