Enfrentamientos entre civiles y agentes de la DIGESETT: ¡Una vergüenza marca país!
¡Cógelo, Picante! La gente ya comienza a contar por docenas las ejecuciones policiales. Crecen al mismo ritmo que la inseguridad, los despojos y los asaltos en plena vía pública.

Buenos días…
Lo que está pasando en las calles dominicanas es alarmante: enfrentamientos constantes entre agentes de la DIGESETT y conductores, especialmente motociclistas.

El irrespeto es mutuo, sí. Pero la autoridad debe dar ejemplo. Y no lo está dando.
Los agentes de tránsito tienen que actuar con firmeza, sí, pero también con decencia, siguiendo la Ley 63-17, sin caer en abusos. Porque ahí está el detalle. Cuando el ciudadano pregunta, el agente tiene la obligación de responder con cortesía. Lo cortés no quita lo valiente. Señalar la infracción, fiscalizar y punto. Sin peleas, sin agresiones y mucho menos sin caerle encima a un ciudadano como si fuera cucaracha en gallinero.
Las malas actuaciones de los agentes de tránsito en la calle obedece, principalmente a dos razones claras:
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Están desorientados y sin control.
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Les imponen “x” cantidad de contravenciones por horario.
Así, la DIGESETT ha pasado de ser un organismo para viabilizar y supervisar el tránsito, a una máquina recaudadora.
Es bochornoso: “tapones” por todas partes y los agentes escondidos bajo una mata, cazando conductores para multarlos en lugar de prevenir accidentes.
Pero la cosa no termina ahí. Los enfrentamientos se repiten también con agentes policiales. Muchos motociclistas, aún mostrando documentos al día —chapa, matrícula, licencia y seguro— son despojados de sus motos. Eso es abuso puro y duro.
Un colaborador de ¡Cógelo, Picante!, general retirado, lo vio con sus propios ojos: un motociclista con todo en regla fue parado por una patrulla, le devolvieron sus documentos… pero se llevaron la motocicleta. Para colmo, le rociaron gas pimienta en la cara. Esto no es simple falta de cortesía. Esto es falta de gerencia responsable y de mando en la Policía.
El incremento de muertes en supuestos “intercambios de disparos” con la Policía Nacional coincide con la llegada del mayor general Ramón Antonio Guzmán Peralta a la dirección de la institución (noviembre 2023).
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2023: 68 muertes en “intercambios”, incluyendo dos guardias y un agente de la DNCD ejecutados tras ser esposados y estar bajo control. Testigo: el país entero.
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2024: unas 120 personas ejecutadas.
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2025 (enero-septiembre): unas 170 ejecuciones reportadas.
Derechos Humanos denuncia que en ejecuciones extrajudiciales, República Dominicana encabeza el ranking latinoamericano, disputándose el “liderazgo” con Bolivia. ¡Una vergüenza mundial! Y a pesar de eso, hay más inseguridad que nunca. Aunque es bueno aclarar que en Bolivia, todavía hay indios.
Aunque lo diga quien lo diga, no hemos avanzado ni en transparencia, ni en lucha anticorrupción, ni en combate a la impunidad.
Hoy entra al país más droga que nunca. Sí, se incauta más polvo blanco, pero se capturan menos capos.
En los barrios, hay más microtráfico que nunca. Por la frontera, entra y sale de todo.
Un “haitianito” nos confesó que, en su país, cerca de la frontera, ve con frecuencia intercambio de armas por drogas. ¡Presidente, ojo con eso!
Hablando de armas. Hay un general, que siendo Intendente de Armas de la PN, “cargaba” armas ilegalmente a policías retirados por hechos dolosos, y hoy todavía suena para jefe de la institución. Dicen que lo apoya una hermana del presidente. ¡Abinader, abra los ojos! Ese cibaeño es peligroso. Y podría hacer lo mismo que hizo en una fábrica de cemento.
Sigue el mercado de haitianos en República Dominicana: apresan ilegales y los ponen en libertad tras pagar “fianza” a sus captores.
Y mientras tanto, en las calles, la gente nos preguntan: ¿Es verdad todo lo que se dice del director de la Policía? ¿La mansión que construye en Arroyo Hondo? ¿Las villas que levanta en Jarabacoa? ¿Las cabañas que construye cerca de un aeropuerto del Gran Santo Domingo? ¿El edificio en El Seibo? ¿El parador y la estación de combustible, que tiene en carpeta, en Gonzalo, Sabana Grande de Boyá? ¿El paraíso de su finca, en el Batey Tarana, de Gonzalo?
Nosotros no sabemos de eso. Pregúntenle al presidente Abinader, a la procuradora Yeni Berenice Reynoso, a la directora de Ética, Milagros Ortiz Bosch. O que responda el propio Guzmán Peralta. ¡No nos tiren ganchos!
Hasta la próxima. Nos espera el líder de ADOCCO. Lo quieren crucificar por decir lo que todo el mundo sabe en este país.



