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El país en apagón: ni la luz ni el Ministerio Público prenden

El Tío Sam le respira en la nuca a legisladores del PRM por narcopolítica; se acercan extradiciones y silencios caros

 

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Los apagones ya no solo cansan a la gente: tienen en jaque a los equipos electrónicos de los hogares.

Televisores, neveras, computadoras, y hasta a los inversores, que volvieron a ponerse de moda, están cayendo como moscas por culpa de un sistema eléctrico que parece vivir en un apagón permanente.Mientras tanto, el dólar se dispara a 64.60 por uno, y eso significa —como siempre— un aumento automático en los precios de los artículos eléctricos, y de casi todo lo demás.En este país, hasta el arroz depende del dólar, porque República Dominicana importa lo que debería sembrar, y eso se llama “política agropecuaria eficiente”… pero en favor de ciertos importadores, no de los arroceros, ni del pueblo.Y mientras el país se cocina a fuego lento entre apagones y alzas, la señora fiscal general, Yeni Berenice Reynoso, sigue bajo calor. Dicen en la calle que le tiene más miedo a la corrupción del actual gobierno que Lucifer a la cruz. ¡Qué barbaridad!Y hablando de Yeni Berenice, hay cuatro casos que duermen el sueño eterno, sin que ella los mire ni de reojo:

  • La mafia de terrenos en Punta Rucia, Estero Hondo, provincia de Puerto Plata, un escándalo que podría trascender fronteras, porque afecta a una familia alemana.
  • El robo de armas y municiones en la Intendencia de la Policía Nacional, vendidas presuntamente a los grupos armados , a criminales haitianos, declarados terroristas por el presidente Donald Trump.
  • El triple asesinato del 29 de diciembre de 2023, en la carretera Sánchez (12 de Haina), donde dos marinos y un agente de la DNCD fueron ejecutados. El jefe policial, Ramón Antonio Guzmán Peralta, dijo que “cayeron en un enfrentamiento”. Pero un video lo desmintió y mostró la verdad, pues se trató una ejecución pura y simple.
  • La matanza de La Barranquita, el 10 de septiembre de este año. Cinco muertos, y otra vez la misma historia: el jefe de la Policía anunció que “murieron al enfrentar una patrulla” y que eran “una banda de delincuentes”. Horas después, las pruebas lo aplastaron: ninguno disparó. Fue otra mentira oficial.

Todos esos expedientes duermen —quizá para siempre—, sin cabeza visible, sin responsables, sin justicia. Pero cuidado, en un próximo gobierno podrían resucitar, como el ave Fénix, y volar directo al despacho de quienes hoy los esconden.En los pasillos judiciales se comenta que la otrora guerrera anticorrupción hoy está atada de pies y manos. Fue designada por dos años, y quiere quedarse cuatro, y por tanto no puede “quemarse”. En vez de liderar un Ministerio Público independiente, dirige uno dependiente, dócil y temeroso, aunque el discurso oficial diga lo contrario.Y si de independencia se trata, una pregunta simple:  ¿Por qué el Ministerio Público no toca los escándalos de corrupción del gobierno del PRM y de Luis Abinader? Tiene poder legal para hacerlo. Pero parece que no tiene voluntad.A propósito, también duerme engavetada la denuncia-querella presentada por Nelson Gutiérrez y sus Derechos Humanos contra Guzmán Peralta y sus cómplices, por las irregularidades en la Digesett, detectadas en una auditoría.

Esa auditoría fue hecha por la propia Policía Nacional y el mismo presidente Abinader habló de ella en su discurso ante la Asamblea Nacional en febrero de 2023. ¿Y el resultado? Silencio sepulcral.El país reclama la vuelta de aquella Yeni Berenice, la implacable, la que enfrentó a Jean Alain Rodríguez, los hermanos Medina y el círculo de Danilo sin pestañear. Esa era la fiscal valiente, la de acero. La de ahora parece otra: débil, calculadora, más pendiente del cargo que de la justicia.Y así, mientras el pueblo paga más por la luz, por el arroz y por el miedo, el Ministerio Público dominicano sigue en apagón en los recién casos de corrupción.¡Se calienta la pista! Desde el 2024, ¡Cógelo, Picante! viene soltando la pura verdad: el Tío Sam tiene en la mirilla a varios senadores y diputados del PRM por tráfico de “harina blanca” hacia los Estados Unidos. Sí, hablamos de dos senadores y varios diputados de la región Este. Y ahora, lo que era rumor se vuelve eco. Ahora dicen que uno de ellos ya estaría pedido en extradición.Pero,faltanmás,incluyendo a un deportado.También dijimos —y lo repetimos— que hay un senador del Cibao bajo la lupa de las autoridades norteamericanas. Fue deportado, no puede pisar el suelo estadounidense.

Era un turpén en el condado de Manhattan, donde tenía varios puntos, y no de vender arroz dominicano.

Nos cuentan que ahora, en el PRM, nadie conoce a Francisco Alberto Gómez, alias Frico o Fricolandia, el hombre fuerte de Puerto Plata, preso en La Florida por narcotráfico, mientras sus negocios siguen floreciendo en República Dominicana como si nada.
Ese turpén tuvo más suerte que Quirino Ernesto Paulino Castillo, que cuando cayó con su camión repleto de mercancía, fue extraditado y le tumbaron hasta el último ladrillo. Como manda la ley.Y hablando de suerte, el bandido más afortunado de esta bolita del mundo sigue siendo Pedro Alejandro Castillo Paniagua, alias Quirinito. Condenado por asesinato, se hizo el enfermo, comprando certificados médicos, lo mandaron a su casa, fingió su muerte, “resucitó” y desapareció.Van casi nueve años y la seguridad dominicana sigue buscándolo con linterna apagada. Dicen que su “fuga” fue el premio del gobierno de Danilo Medina a su tío Quirino, para que saliera a destrozar a Leonel Fernández. Cuento viejo, pero historia viva.Y mientras tanto, el que debe estar muerto de risa es el detective y comunicador Ángel Martínez, porque todos los políticos presos por narcotráfico en EE.UU. —y los que todavía andan sueltos, dándose golpes de pecho— fueron mencionados por él mucho antes de caer.

Hoy lo procesan por “difamación e injuria”, pero hasta los niños saben cuál fue su único delito: decir la verdad antes que los demás.Cuando la nueva e inteligente embajadora de Estados Unidos asuma oficialmente sus funciones, habrá noticias buenas, duras y contundentes.

Hay dos generales que aún sueñan con ser jefe de la Policía. Cruz Cruz, inspector general, que dejó un desastre en el Hospital de la institución, cuando fue el subdirector administrativo, que debió de ser procesado por esos hechos. Las auditorías están ahí. Son Dos.

 El otro es Rodríguez García, el mismo que como director de la Digesett, fue un desastre. Y lo nombraron en ese cargo a solicitud de Gonzalo Castillo, que lo estaba promoviendo para que fuera su jefe de la Policía. Pero como el “Penco” no cruzó la meta, él se quemó, y hoy es director de la Policía Preventiva. ¿Y cuáles son sus logros? Ninguno. Porque la seguridad en este país es un desastre total. Lo que hay es inseguridad.

¡Esperen! El águila se acerca. Feliz fin de semana.

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