La Policía en luto y el poder en negación: la Ley 590-16, violada, retorcida y enterrada
¡Cógelo, Picante! Abinader repite el libreto de Danilo: protege escándalos, sostiene colapsos, ignora advertencias y permite que un “super asistente” maneje la Policía como un feudo, mientras el Ministerio Público calla, la corrupción arde y el crimen se ríe… incluso desde la tumba de Quirinito.

Buenos días…
Sí, la 590-16, Ley Orgánica de la Policía Nacional, está de luto. La quieren modificar… pero para imponer otra peor, hecha a la medida de quienes hoy controlan esa institución. Eso está muy, pero muy mal.
Pero su luto no viene de ahora. Está de luto desde que nació. Porque, siendo un mamotreto jurídico, desde el primer día ha sido maltratada, manipulada y pisoteada. Primero por su impulsor Danilo Medina, y ahora por quien juró respetarla: Luis Abinader. Y eso, presidente, es una vergüenza nacional.
Lo peor es que ambos han violado la ley para defender lo indefendible.
Primero Danilo Medina, que la torció para mantener en el cargo a un hombre embarrado de corrupción y escándalos: Ney Aldrin Bautista. Y se recuerda —y no lo niegan— que esa imposición vino por “recomendación familiar”, cuando su hermano estaba envuelto en el famoso caso del combustible en la PN.
Y ahora Luis Abinader repite la historia. La viola para sostener en el poder a otro inservible, arrastrando escándalos de corrupción, ejecuciones extrajudiciales, reintegro de oficiales ligados al narcotráfico y hasta episodios de asesinatos colectivos. Un funcionario que se hizo millonario de la noche a la mañana: Ramón A. Guzmán Peralta.
Un desastre en la DIGESETT —como lo demostró la auditoría interna de la propia Policía, celebrada con fanfarria por el Presidente— y un desastre peor como director de la Policía Nacional. Lo premió, y ahí están los resultados.
Y seamos claros: Abinader viola la Ley 590-16 para mantenerlo ahí, y cuando lo sustituya, probablemente pondrá a otro más del montón, o a un recomendado por su familia, como su madre, su hermana o su hermano (ellos tienen sus candidatos preferidos), solo para mantener bajo sombra los escándalos de esta gestión, que ha sido histórica… pero en inseguridad, desorden e improvisación.
Presidente Abinader: su reforma policial está enlodada, su seguridad se desplomó y su manejo de la Policía es un desastre. Una vergüenza de marca mayor.

Y a ti, José Paliza, que no se te olvide algo: el presidente Trump, la Embajada de EE.UU. y los organismos de inteligencia norteamericanos saben perfectamente quién, dentro del PRM, recibía, acomodaba y bendecía a narcopolíticos en cargos electivos. No te hagas el inocente… que allá toman nota de todo.
La muerte de la niña haitiana Stephora Ann-Merci Joseph, por asfixia mecánica en una actividad del Instituto Leonardo Da Vinci, en Santiago, es una vergüenza mundial, no solo nacional. El Ministerio Público se hizo el mudo… hasta que la madre explotó públicamente. Pero lo más repugnante es que ningún ejecutivo de ese centro está procesado.

Después se quejan cuando afuera hablan del racismo y la discriminación en este país. Ahí hubo discriminación, negligencia y alevosía. Punto.
Y atención… en el caso SENASA prepárense para el “black, black, blaaack” y el gran show mediático… porque al final todo se va a caer. Y si el Ministerio Público es tan independiente como presumen, entonces el presidente Luis Abinader —que cuando salió el escándalo lo negó y se fue en discursos contra la oposición— debe dejar de meter la mano en ese caso.
Porque aquí no callamos: Nadie es pendejo. Esa Procuraduría es el brazo político de Abinader, del PRM y de su gobierno. Lo de “independiente” es un cuento, un mito, una novela mal escrita. Y cada día se les nota más.
Tenemos dos informaciones fresquecitas, recién salidas del horno… y tan calientes que obligan a volver sobre este avispero.
Primero: ¿Por qué el Ministerio Público no ha querido profundizar en los escándalos de la Policía Nacional, incluyendo los asesinatos colectivos y los casos de corrupción que han salido a flote?
¿A quién están protegiendo?
¿O de quién tienen miedo?
Porque lo que nos llega es grave… gravísimo.
Nos informan —y esto merece una investigación seria y a fondo— que un poderoso asistente del director de la Policía Nacional está vinculado al escándalo de robo y venta de municiones a criminales haitianos. Ese lío está vivo, ardiendo… y tarde o temprano va a explotar.
Ese mismo “super asistente”, pese a denuncias, escándalos, vínculos con reclusos peligrosos y contactos con narcotraficantes encerrados en La Victoria, sigue moviendo los hilos desde adentro. Y mantiene en su puesto al coronel jefe de seguridad de ese penal, un personaje cuya permanencia solo se explica por poder, protección… o miedo.
Que la Procuraduría lo investigue, si de verdad quiere demostrarnos independencia. Y ojo: ese super asistente continúa controlando la Intendencia de Armas de la PN, un lugar donde nada pasa sin que él lo sepa… o lo autorice. Ahí está el corazón del problema.
Mientras tanto, el presidente Abinader parece carecer de organismos de inteligencia —o simplemente no le informan— porque dentro de la Policía pasan cosas tan raras, tan absurdas, tan “imposibles”, que uno pensaría que son cuentos. Pero no: son realidades, feas y peligrosas. Y cuando lo imposible se vuelve realidad, presidente, deja de ser fantasía y se convierte en un escándalo inminente.
Lo único que usted tiene que hacer es investigar. Solo eso. Si es mentira… amén. Pero nuestra fuente es certera, honesta y trabaja en un organismo súper especial, donde todo llega y todo se sabe. Y no más detalles.

Y hablando de investigaciones… Hay que recordarle algo a la embajadora de los Estados Unidos, Leah Francis Campos. En este país hay un criminal dominicano, prófugo, ligado al narcotráfico y condenado por asesinato, que se burló de todo el sistema judicial.
Ese individuo se hizo el enfermo, lo mandaron para su casa, “murió”, “resucitó”… y desapareció. No hay ficha, no hay aviso, no hay “Se busca”. Pero sí hay silencio. Un silencio enorme y sospechoso.
Hablamos de “Quirinito”, también conocido como “Raffy”, Alejandro Castillo Paniagua, sobrino del “ex narcotraficante” Ernesto Paulino Castillo (Quirino). «Ex» porque no sabemos a qué se dedica en la actualidad.
Ese hombre ha sido más inteligente que toda la inteligencia del Estado dominicano junta. Y eso, señora embajadora, debería preocupar… y mucho. Ojo con eso…

Y hasta aquí por hoy. Vamos rumbo al Cibao, a visitar dos provincias. En una de ellas, el senador es un peso pesado del gobierno, poderoso como pocos… pero con un pasado que arde: deportado de Estados Unidos por dedicarse a “cosas raras”. No puede pisar territorio norteamericano, aunque —según nos cuentan— el Tío Sam lo tiene de nuevo en la mira… y quizá hasta le mande una invitación especial para entrar a Estados Unidos.
Pero eso sí: ni se le ocurra asomarse por el condado de Manhattan. Y mucho menos acercarse por la 163 y 165 de Broady. Que ahí lo esperan con los brazos abiertos… pero no precisamente para un café.



