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El Tío Sam prende el abanico y el patio político dominicano empieza a oler feo

Olor a expediente en el aire y pasajes sin retorno con destino al turismo judicial: USAID, dinero caliente, y políticos con apellido en carpeta. La biblia abierta y las páginas que nadie quiere leer.

 

 

Buenos días… con café amargo y verdades picantes

¡Cógelo, Picante!Por más que pataleó y presionó, Estados Unidos se llevó para Puerto Rico a Esteffani (Ethian) Vásquez Amarante, a quien vincula con el tráfico internacional de drogas. Cuando el Tío Sam decide, no pregunta mucho: empaca y se lo lleva.

Y ojo, que su “exesposa” (¿o todavía esposa?), la diputada por La Romana, Jacqueline Fernández, huele bastante mal en los predios gringos. Que se cuide. En Washington no están repartiendo visas, sino pasajes sin retorno y con escolta incluida, rumbo a visitar a otros correligionarios del PRM que ya están con rejas de decoración. Y eso es turismo judicial, versión premium.

Pero no nos engañemos. Lo de llevarse a este personaje no es noticia nueva. Lo caliente es que vienen por más. Los muchachos del presidente Donald Trump tienen otros nombres en carpeta, y no son figuras pequeñas precisamente. Hay políticos de peso, con apellidos sonoros. ¿O no es así, señor José Paliza?

Todo indica que Estados Unidos, y en particular el equipo de Trump, no va a dejar pasar alegremente el tema del dinero de la USAID, repartido como confeti entre periodistas y comunicadores, incluyendo dominicanos. Y no es que “amenazan”: están calentando el cuchillo.

Trump no posa bonito, pero cuando da, da lejos y sin anestesia. Estados Unidos no se alimenta de discursos lindos, ni cree en cuentos chinos, ni se ríe con chistes caribeños. Allá los números hablan… y los expedientes caminan.

Por cierto, hay un veterano político, de esos que hablan mucho y hacen poco, cuyo círculo íntimo no duerme bien: pampers, sudores fríos y diarrea crónica. Y no es por mala comida… es por miedo. Con razón.

Fuera de récord —y esto no es relajo ni alarma gratuita—: Una fuente gringa soltó la bomba. El Tío Sam está sorprendido (y no para bien) con la explosión de nuevos millonarios en República Dominicana en los últimos cinco años. Políticos, empresarios recién salidos del cascarón, policías, militares… hasta mayores y tenientes coroneles de los grises con fortunas que no cuadran ni con calculadora científica. ¡Ay, papá! Eso no es progreso, eso es magia negra financiera.

Ahora sí, la historia se repite, y con esteroides. El terror económico ya supera los tiempos de Hipólito Mejía. La canasta familiar se volvió loca: precios disparados, sin freno ni vergüenza. Mientras tanto, empleados públicos y pensionados lloran en silencio, porque el “gobierno del cambio” ni los ve ni los oye.

No hay dudas: Abinader prometió villas y castillos, y nos está entregando precios por las nubes, inseguridad, apagones, escasez de agua y cero derecho a pataleo. ¿Y la oposición? Bien, gracias, viendo Netflix.

En febrero de 2020, media libra de café costaba 60 pesos. Hoy cuesta 220 y algo más. Eso no solo es un abuso, es la prueba viva de que en el sector cafetalero el cambio fue de mal a peor. El equipo que dirige esa área fracasó, y lo hizo con honores… pero al revés.

Aquí todo ha fracasado. Los plátanos y guineítos ahora son pequeños, flacos y caros. Nadie los compra por gusto, sino por obligación. Protestar no se puede, porque parece que eso también está en oferta… pero prohibida.Presidente Abinader, ¿cuándo usted va a cumplir con lo establecido en la Ley 590-16, artículo 23, párrafo I? Nos confundimos… creímos que usted era distinto a Danilo Medina, pero son iguales, violadores seriales de la ley. Y ahora quieren cambiarla por otra peor, que huele a Colombia por todos lados. Dios nos libre de una colombianización policial. Presidente Trump, no permita esa vagabundería. ¡Auxilio!

Seguimos esperando el decreto que nombre al general Guzmán Badía como director de la Policía Nacional. Que pataleen los colegas, no importa, aunque sean de RI. Hay que complacer a la madre del presidente Abinader, que lo quiere ahí, y ahí lo pondrán. La Policía es parte del Estado, y el jefe de Estado es Abinader. Y punto.

Por cierto, al subdirector de la Policía Nacional le gusta venderse como una “biblia abierta”. Perfecto. No hay problema con eso. El detalle es que su historial anda suelto por ahí, y no precisamente como material edificante.

Es de conocimiento público que el hoy mayor general retirado Eduardo Alberto Then fue quien lo recomendó para su ascenso a general y lo colocó como intendente de Armas de la Policía Nacional. Y por lo que ocurrió allí, el propio Then se vio obligado a sacarlo de ese organismo y ordenar una investigación.

Y nos cuentan que esa investigación, a solicitud de sus protectoras, terminó siendo enviada a “reserva”, engavetada,  por el mismo Then, a pesar de existir un paquete de pruebas que evidenciaban violaciones al artículo 156. Qué vergüenza.Pero hay otra pregunta que sigue flotando en el aire y que Guzmán Badía le debe una respuesta al país: ¿por qué fue expulsado, en medio de una nube de silencio, de una empresa cementera en Santiago? Cuando alguien se presenta como “biblia abierta”, lo mínimo es permitir que todas las páginas sean leídas.

El director de la Policía Nacional, en Barahona, general González Moquete, insiste en “sonar” con informes de operativos donde se incautan apenas gramos de drogas. Pero si realmente quiere llamar la atención del país, porque se la está buscando para jefe de la Policía Nacional, haría bien en explicar, con lujo de detalles, todo lo ocurrido en el escándalo de cientos de kilos de droga registrado en agosto de 2021, cuando él era el comandante del Departamento de Barahona.

Y ya que quiere sonar, también debería aclarar cuál fue el lío con un arma ocupada durante su gestión como comandante de la Policía en Moca. Un arma que no fue manejada como debía, que supuestamente fue entregada a un organismo policial bajo su mando para un “trabajo especial” y que, de manera misteriosa, terminó siendo ocupada en Santo Domingo a un individuo que afirmó haberla comprado por 90 mil pesos. Por ese caso se le recomendó una sanción disciplinaria de 30 días, pero nunca se aplicó, al parecer por su jerarquía. Las pruebas existen.

¿País? ¿Institucionalidad? No inventen. Este es el gobierno de Abinader… y la familia va primero.

 

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