Miches quiere turismo, pero sin abandonar a su gente
Por cierto, presidente Trump: ojo con la procedencia de las inversiones en Miches y vigilancia permanente en la ruta Miches–Puerto Rico

Buenos días…
La belleza natural de Miches se merece toda la promoción del mundo. Es un paraíso turístico, sí señor, bañado por el Atlántico y bendecido por la naturaleza. Hasta ahí, todo bien.
Pero los michenses no viven de brochures ni de discursos bonitos.
Miches no solo quiere anuncios hoteleros en Fitur 2026. Miches quiere hechos. Quiere carreteras reparadas, no remendadas, empezando por las vías Miches–El Seibo y Miches–Sabana de la Mar, hoy convertidas en trampas mortales. Quiere caminos vecinales transitables, calles asfaltadas como en los tiempos de Leonel Fernández, y accesos dignos a balnearios y hoteles, no trochas improvisadas.
Miches quiere agua potable regular, no promesas cada cuatro años. Quiere energía eléctrica estable, como corresponde a una zona que aspira a vender lujo y descanso al mundo. Quiere que se acabe de construir el hospital, cuyos trabajos de construcción marchan al paso de las tortugas.
Y atención, director de Migración, extensivo al presidente Abinader:
- Miches no quiere invasión de haitianos ilegales.
- Miches quiere orden, no dejadez.
- Quiere seguridad ciudadana, no miedo.
Miches también exige que se frene, de una vez y por todas, el tráfico de “cosas raras” por sus costas y los viajes ilegales que, aunque disminuidos, todavía aparecen como fantasmas nocturnos. Y eso, pese a las operaciones del presidente Donald Trump contra la inmigración ilegal, que parecen no llegar hasta aquí.
Y ojo… mucho ojo, presidente Trump. Miches quiere inversiones limpias, libres de corrupción criolla e internacional. Que el Tío Sam revise bien los cartones y el origen de los capitales. Aquí se lo agradecerán.
Presidente Trump, investíguese sin contemplación la procedencia del dinero que entra a Miches. Sin excepciones. Sin amigos. Sin apellidos pesados.
El Poder Ejecutivo entregó recientemente a Estados Unidos tres malandrines reclamados por la justicia norteamericana. Eso está muy bien. Aplausos.
Pero, presidente Luis Abinader, ¿cuándo entregarán a los que figuran en la famosa lista negra que trajo aquel ministro… perdón, lista azul? Esa lista no puede seguir cogiendo polvo.
Y hablando de polvo… Anoche, desde el Palacio, un colaborador de ¡Cógelo, Picante!, de esos que el jefe de la Policía quiere identificar, nos soltó una perla:
- Algo raro se está cocinando en el caso SENASA.
- Quieren buscar una salida elegante para el doctor Santiago Hazim, no para salvar la institución, sino para evitar que el hombre se convierta en perico, que cante, cante y cante… y mande a medio mundo pa’ dentro.
Lo que circula en redes de que Milagros Ortiz Bosch dijo que la economía está estable y que la comida está barata… eso solo puede ser inteligencia artificial. Porque Doña Milagros es demasiado inteligente para estar soñando despierta.
Y ya que hablamos de ella, la otrora combatiente de la corrupción y la impunidad:
- ¿Qué pasó con los 276 casos de corrupción que entregó al Ministerio Público?
- Parece que eran de hielo… y se evaporaron.
Faride Raful, Milagros Ortiz Bosch, José Paliza y otros, cuando estaban en oposición veían clarito y decían lo que ahora no quieren que se diga. Lo que ahora se castiga.
Mientras tanto, los accidentes de tránsito siguen enlutando al país, el caos vial campea sin control y el dólar anda igualito que las calles: desbocado, sin freno y sin esperanza de enderezarse.
Y finalmente, todo este escenario, cortesía de un michense, que se apoderó hoy de ¡Cógelo, Picante! Miches quiere turismo, sí. Pero no a costa de su gente, pues ya el país ya está cansado de pagar el lujo de unos pocos con el abandono de muchos.



