Accidentes desangran a la RD y, después de Frener Bello, lo que vino fue un desastre vial
¡Cógelo, Picante! A los narcos con poder no les incautan nada y en los barrios, le exigen a Faride guerra contra las maquinitas en los colmados

Buenos días…
Cuando decimos que el tránsito es un caos nacional, no estamos exagerando ni haciendo política barata. Basta salir a la calle. Basta ver los muertos. Todos los días hay luto, dolor y tragedias en calles, carreteras y autopistas.
El tránsito en República Dominicana no tiene doliente. Nadie responde. Todos los planes del Gobierno han fracasado estrepitosamente. Y la DIGESETT, bajo el gobierno de Luis Abinader, no ha sido más que una fábrica de escándalos, abusos, atropellos y descrédito institucional.
En lo que va de este año al menos 217 personas han muerto en accidentes de tránsito. Seis dominicanos por día. Seis ataúdes diarios. Eso no es una estadística: es una vergüenza nacional. Y es la prueba irrefutable de la incapacidad de quienes han dirigido la DIGESETT después de que el hoy mayor general retirado Dr. Frener Bello Arias saliera de esa institución.
Durante la gestión de Bello Arias no hubo escándalos administrativos. Hubo trabajo. Trabajo duro. Hubo una lucha frontal contra el caos vial, reconocida incluso por organismos internacionales. Y lo más importante: las muertes por accidentes se redujeron casi un 20 %. Eso se llama gestión. Eso se llama resultados.
Después de su salida, lo que ha venido es mediocridad pura:
– denuncias de desfalco,
– denuncias sobreevaluaciones escandalosas,
– una auditoría que destapó irregularidades por más de 421 millones de pesos,
– y hasta un incendio “misterioso” en el centro de cómputos que, según el cuchicheo generalizado, borró las estadísticas incómodas de la gestión anterior.
Y no, los 217 muertos no los inventamos nosotros. Los registra el Observatorio del Sistema Nacional del Registro Civil, a través de actas de defunción, en lo que va de 2026.
Parece que a la DNCD la tienen amarrada de pies y manos…Pero, es la procuradora Yeni Berenice Reynoso quien debe explicarle al país por qué el exasesor del presidente Abinader en zonas francas, Fabio Augusto Jorge Puras, no fue apresado ni extraditado a Estados Unidos, pese a estar requerido por narcotráfico.
Ahora la nueva modalidad parece ser esta: “Váyase usted solito, entréguese allá, y aquí le cuidamos las propiedades.”
Una estrategia elegante —y muy conveniente— para que los narcos con poder no pierdan ni casas, ni fincas, ni cuentas, porque perder la vergüenza, no les importa a los delincuentes.
Ahora sí entendemos el por qué a otros “poderosos”, ligados al PRM y reclamados por EE. UU. por narcotráfico, les sugieren hacer lo mismo que Miguel Gutiérrez Díaz y otros de la misma cuadrilla, hoy pagando condenas en cárceles estadounidenses… pero con el patrimonio a salvo.
El presidente Abinader ha tenido mala suerte con sus asesores y ciertos colaboradores de su campaña política… o los escogió mal.
Ahí está el caso de Mickey López, en La Vega, colaborador de campaña, prestando helicópteros que —según las autoridades— fueron comprados con dinero del narcotráfico.
Y no fue el único. Santiago Hazim y otros que dirigieron su poderoso sector externo en campaña, llegaron al poder y desfalcaron el SENASA, el seguro de los pobres y de los empleados públicos. Una vergüenza mayúscula. Y faltan más nombres. ¿Y la vicepresidenta Raquel Peña? ¿No tiene nada que decir?
Y hablando de narcotráfico… Parece que quedó atrás la época en que, cuando caía un narco, le quitaban todo. Hoy no se incauta absolutamente nada. Nada. Otra vergüenza nacional. ¿Qué está pasando, magistrada Yeni Berenice?
El más castigado en este país por “narcotráfico” resulta ser Ángel Martínez, comunicador dominico-estadounidense, con grillete electrónico y vigilancia 24/7.
Y dejemos algo claro: Ángel Martínez no vendió, no traficó ni consumió drogas. Su “delito” fue revelar nombres, algunos ya condenados en EE. UU. y otros solicitados en extradición, e insistir en que el PRM estaba lleno de narcos poderosos. Ojo con eso, presidente Donald Trump.
¡Atención, ministra Faride Raful! Van preguntas directas. Los lectores quieren respuestas:
– ¿Su lucha contra los escándalos terminó o solo está en pausa estratégica?
– ¿Por qué sus operativos terminaron manchados de sangre, como ocurrió en Villa Consuelo?
Y ahora, otra ministra silenciosa —y quizás más dañina— porque está enviciando y corrompiendo hasta a menores:
– ¿Cuándo enfrentará usted las maquinitas en colmados y establecimientos?
Los denunciantes aseguran que esas maquinitas, caldo de cultivo de delincuencia, pertenecen a oficiales superiores y hasta a generales de la Policía Nacional.
Dirigentes comunitarios le exigen que actúe. Que no se haga cómplice. Que deje de mirar para otro lado.
Eso es peor que el ruido. Eso carcome la mente de los niños. Y en otros tiempos —cuando todo le indignaba— eso se combatía sin excusas. Actúe, ministra.
Y ya que estamos: ¿por qué no le informa al presidente Abinader de los escándalos en la Policía Nacional, incluyendo supuestas ventas de ascensos e incentivos?
Y para cerrar…
El doctor Plinio De Oleo dijo estar dispuesto a prestarle su látigo al presidente Abinader para que empiece a azotar a un grupo de funcionarios chatarra, especialmente a los que tienen la reforma policial enterrada en un lodazal, incluidos algunos cónsules que siguen moviendo hilos en materia policial.
¡Espere!Nos llaman desde San Luis… otro asalto.
Y también desde Santiago, desde donde nos informan que la inseguridad campea a plena luz del día y el microtráfico crece como la verdolaga, con protección incluida.
Así está el país. Sin dolientes. Y con demasiados cómplices.



