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Ahora, decir la verdad es un complot

Y seguimos pa’ lante, hundidos en el abandono, arropados por la impunidad y sostenidos por un “todo está bien” que solo vive en los discursos oficiales

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Lo que ocurrió con los medicamentos, que fueron lanzados en un área verde y abandonada de Arroyo Hondo, en el Distrito Nacional, no es un descuido ni una anécdota, es un riesgo sanitario grave.

Entre estos fármacos hay productos de venta controlada, lo que convierte el hecho en un caso de acción pública que no puede quedarse en silencio. Es una vergüenza que golpea la imagen del país y no debe quedar impune, aunque la impunidad parezca estar de moda.Mientras tanto, el alcalde de Santo Domingo Este, Dio Astacio, haría bien en bajarle dos al figureo y enfocarse en su trabajo. Fue electo para resolver problemas, no para maquillarlos. Los hoyos en la ciudad son insoportables y, cuando llueve, se convierten en trampas mortales. Menos discursos y más asfalto.

Febrero arrancó con un festival de apagones, breves, sí, pero mortificantes. El viejo pan nuestro de cada día, que en los últimos cinco años ha arreciado con fuerza, sepultando los llamados circuitos 24 horas, hoy simples piezas de museo. El retroceso se normaliza y nadie da explicaciones.En el plano internacional, la Unión Europea coquetea peligrosamente con un conflicto con Rusia, un país que no improvisa ni juega a la política simbólica, y menos por su dinero.

Y hablando de dinero, aquí en casa los delincuentes tecnológicos siguen haciendo fiesta: tumbaron a un veterano del periodismo y del derecho, a Plinio De Óleo, alguien que no tiembla ni se calla.Si los bancos no presentan querellas y las autoridades no llevan los casos hasta el final, el delito digital seguirá creciendo sin freno. El Congreso también tiene una deuda: una legislación dura, clara y sin indulgencias contra estos ladrones modernos.Lo más grave: cuando el banco devuelve el dinero, pero no acciona legalmente, las investigaciones se quedan a medio camino. Eso no es eficiencia, es impunidad funcional. Y así, la DICAT queda con las manos atadas. Ave María Santísima. Eso también es inseguridad.Y lo de Azua duele decirlo: cruza todos los límites. Violentar y asesinar a una mujer de 62 años dentro de su propia casa es un acto de crueldad extrema que confirma una verdad incómoda: en este país nadie está seguro, ni siquiera en su cama. El miedo hoy pesa más que la inflación.Sin embargo, para algunas autoridades, todo marcha “viento en popa”. Ese optimismo oficial choca de frente con la realidad de la calle. Negarlo no lo hace desaparecer. Minimizarlo es irresponsable. ¿Es o no es así, Faride Raful?Y sí, esto también alcanza al PRM y al Gobierno, y por rebote al presidente Luis Abinader, que carga con el costo de funcionarios ineficientes, de silencios incómodos y de denuncias delicadas que se barren bajo la alfombra.

En el bolsillo, el golpe es diario:

  • El pollo escasea y ronda entre 85 y 105 pesos.

  • El huevo cuesta hasta 10 pesos la unidad.

  • La harina de maíz subió a 30 pesos la libra.

  • El bacalao se vende entre 280 y 300 pesos.

  • Un plátano pequeño vale 25 pesos; uno regular, hasta 40.

  • Yuca y batata, 35 y 40 pesos la libra.

Ese es el “cambio”.

Increíble, pero cierto. Las redes sociales no olvidan nada. Todo queda ahí, escrito en piedra digital. Y en una de esas ocurrencias, alguien que no sabe absolutamente nada de Policía y se dio el lujo de afirmar que existe un supuesto “complot” contra el general Andrés Cruz Cruz, inspector general de la Policía Nacional, dizque porque “se la está buscando” para dirigir la institución.Si ese es el cuento, entonces habría que preguntarse: ¿Los “conspiradores” serían el presidente Luis Abinader, que autorizó una de las auditorías? ¿El exdirector policial Eduardo Alberto Then, que ordenó su ejecución? ¿O los auditores, cuyo único “delito” fue destapar irregularidades millonarias?Y para colmo, ahora resulta que investigar es conspirar, que auditar es un complot y que señalar irregularidades es traición. Esa es la nueva narrativa: desacreditar los informes, descalificar las preguntas incómodas y matar al mensajero para no hablar del mensaje.Pero que quede claro:

– si decir la verdad incomoda,
– si fiscalizar molesta,
– si exigir explicaciones enfurece,

simplemente no es un complot… es una obligación.

Y si a eso le llaman conspiración… que siga la conspiración.

https://www.relampagoinformativo.net/actualidad/2024/08/en-gestion-del-general-cruz-cruz-en-hospital-pn-auditoria-detecto-gatos-entre-macuto/

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