¡Atención, Presidente Abinader!
Pensionados despojados: el dinerito que se evapora en Banreservas
Por Plinio de Oleo
Veterano abogado y comunicador
Columnista de Relámpago Informativo
Director de la Fundación Solidaridad Internacional Inc. (USA/RD/Vzla/UE)
Como ciudadano dominicano, pensionado por el Estado luego de más de 40 años de servicio honesto y leal a la patria, me veo obligado a alzar la voz.
Recibo una pensión pírrica, cada vez más disminuida por la inflación y la desvalorización de la moneda dominicana. Una pensión que algunos llaman con sorna “pensión cebolla”, y que muchas veces debo hipotecar para ayudar a enfermos y estudiantes pobres.
Serví al Estado dominicano en diversas funciones: CORDE, asistente de la vicepresidencia de la República, primer director de PROPER, cónsul en Haití, Ministro Consejero en Venezuela, director de Asuntos Internacionales y asesor de la PGR, hasta ser jubilado por motivos de salud.
Desde el año 2005, vengo sufriendo robos sistemáticos a mis magros ingresos. El último abuso, el más reciente y doloroso, consiste en descuentos indebidos que aparecen en mi cuenta: entre RD$4,000 pesos y más, supuestamente por pagos de Uber y compras comerciales, servicios que nunca he utilizado.
Lo grave es que esto ocurre cada vez que vengo al país.
He presentado reclamaciones formales ante el Banreservas, y la respuesta es siempre la misma: “espere tres meses”. Tres meses que pasan… y nada se resuelve.
Un amigo pensionado, víctima de una situación similar, me advirtió que no espere devolución alguna, porque —según le informaron— las tarjetas de débito de los pensionados no tienen cobertura de seguro, por lo que el banco no responde por los robos.
Señor Presidente, esto no es un caso aislado.
Existen cientos de denuncias y testimonios de viejitos enfermos, pensionados del Estado, que aseguran ser víctimas de estos despojos. Se afirma —y así lo denuncian afectados— que operan estructuras mafiosas, presuntamente desde cárceles, con posibles vínculos en organismos de seguridad del Estado y hasta dentro del propio sistema bancario.
En una ocasión, luego de echar RD$2,000 pesos de gasolina en una estación de la avenida Churchill, minutos después intenté pagar alimentos en el supermercado de enfrente con mi tarjeta de Banreservas… no tenía un centavo.
Corrí a una oficina bancaria y apareció un voucher de RD$20,000 pesos, consumo de gasolina, con una firma que no es la mía, pero que se parecía a la mía y que fue hecha con un marcador tinte negro, como si hubiese sido calcada. El banco nunca me devolvió lo robado.
Los casos se repiten:
– pagos en salones de belleza,
– compras en tiendas con nombres exóticos,
– consumos que jamás realicé.
– Y nadie responde.
Presidente Abinader: cuando a los pensionados se les roba el pan, se les roba la dignidad.
Esto va muy mal en la República Dominicana.
¡Qué mal, Dios mío!



