Auditorías, silencio y descaro… el país que se hunde entre las “maravillas” oficiales
Todo esto ocurre cuando la rendición de cuentas se convierte en un show y la impunidad pasa lista y se fortalece

Buenos días…
Fue el propio presidente Luis Abinader quien, en su discurso de rendición de cuentas del período 2022-2023, el 27 de febrero de 2023, anunció con bombos, platillos y cara de logro histórico la realización de una auditoría contable y financiera en la Policía Nacional. Lo presentó como una “maravilla” de su gobierno.
Ese día, el presidente destacó que el 2022 marcó un hito: por primera vez en los 86 años de existencia de la Policía Nacional, se realizaban auditorías financieras y de control de procesos dentro de la institución.
Y sí, hay que decirlo: las auditorías se hicieron. Se realizaron en seis organismos policiales. Pero lo que arrojaron no fue una maravilla, sino un escándalo mayúsculo.
Los resultados —conocidos internamente y denunciados públicamente— revelaron irregularidades millonarias, posibles desfalcos y graves fallas administrativas en entidades como la DIGESETT, el Hospital de la Policía Nacional, Politur y el IPE. Montos que, según los propios informes, superan los mil millones de pesos en perjuicio del Estado dominicano.
Auditorías hechas… y luego engavetadas. ¿Consecuencias? Ninguna. En un país donde la transparencia gubernamental es más discurso que práctica, nadie respondió por esos hallazgos. No hubo sanciones ejemplares, ni procesos judiciales, ni responsables identificados ante la opinión pública.
Peor aún: tras conocer los resultados, el presidente ascendió y promovió a algunos de los oficiales vinculados a esas irregularidades. A otros simplemente no los tocó, y varios continúan ocupando sus cargos como si nada hubiera pasado. Qué vergüenza.
¿Y el colmo? El único sancionado fue el coronel que dirigió las auditorías: El presidente Abinader lo puso en retiro. Se le violaron sus derechos, y ya tiene una sentencia favorable. En este país, al parecer, investigar sale más caro que robar.
Hay un enojo en la cúpula policial…
Para completar el cuadro, el actual inspector general de la Policía Nacional, general Andrés Cruz Cruz, estaría —según versiones que circulan— profundamente molesto con este medio digital por haber mencionado los resultados de esas auditorías. Incluso se comenta que habría insinuado que estas publicaciones buscan impedir su eventual designación como director general de la Policía, supuestamente prometida por vía indirecta. Por un hermano del presidente que le hizo esa gestión.
Si eso es cierto —y no lo descartamos—, hay que decirlo claro: se equivoca. Estas auditorías no las inventó este medio, las autorizó el presidente Abinader.
Y para que estemos claro, el presidente no debe designar jamás como jefe policial a ningún oficial señalado en hechos de corrupción, ni a nadie vinculado a casos de raras… sea quien sea y caiga quien caiga.
General Cruz Cruz, la auditoría al Hospital de la Policía no fue solicitada ni anunciada por Relámpago Informativo, vea los detalles y lo comprobará:
Auditoría a Hospital de la Policía Nacional
Informe de resultado de auditoria realizada en el Hospital General Docente P.N.
Miches es el paraíso del discurso y el infierno de la realidad… El gobierno vende a Miches como el nuevo polo turístico de ensueño. Playas, montañas, inversión, futuro. Pero en la realidad, ni siquiera han podido terminar un puente. En el kilómetro 7 de la carretera El Seibo–Pedro Sánchez–Miches, un pequeño puente lleva más de un año paralizado.
La empresa abandonó la obra porque el gobierno no le pagaba. ¿Así se desarrolla el turismo? ¿Así se atrae inversión?
Es cierto: el Estado debe ordenar la casa y enfrentar la ilegalidad migratoria, sin importar nacionalidad: haitianos, chinos, árabes, rusos o quien sea.
Pero, presidente Abinader, prohíba a la Policía hacer redadas migratorias. Eso es tarea exclusiva de Migración. Donde la Policía interviene, aparecen denuncias de abusos, negocios y mafias. Y lamentablemente, esas malas prácticas ya empiezan a contaminar a Migración.
Mientras tanto, los precios de los alimentos siguen subiendo sin control, a la voluntad de los comerciantes, con el silencio cómplice del gobierno y una oposición casi inexistente.
Y los ayuntamientos, bien gracias. Basura sin recoger, calles llenas de hoyos que destrozan vehículos y vacían bolsillos. Los hoyos ya no están solo en el asfalto, pues están en la economía familiar. ¡Acabando!
Presidente, escuche lo que se murmura y se denuncia dentro de la Policía. Policías llaman a medios —donde tienen amigos— para quejarse de que se estarían vendiendo ascensos, al por mayor y al detalle. Eso no puede ser normal. Eso debe investigarse.
La ministra de Interior y Policía no conoce la intríngulis de esa institución, y para colmo, ese ministerio ni siquiera tiene una ley orgánica clara. Así no se controla nada.
Este país no puede seguir así, rumbo al desastre total, mientras al presidente no le cuentan las cosas como son. Y a quien le pique… que se rasque.
¡Hasta mañana!
Porque esta vaina no hay quien la soporte.
Si seguimos así, nos jodimos todos.



