¡Carretera fantasma! La promesa rota que hundió a Caciquillo en un lodazal
Abandono, derroche y silencio oficial: el gobierno dejó tirada una obra casi terminada y hoy la comunidad paga el desastre

Por Luis Chalas
CACIQUILLO, El Seibo, R.D.
La paciencia se agotó. Organizaciones comunitarias, religiosas, juntas de vecinos, hacendados, ganaderos y agricultores están al coger la loma, hartos y desesperados ante el deterioro criminal de la carretera El Seibo–Caciquillo, una obra vendida como promesa de campaña por el hoy presidente Luis Abinader y que terminó convertida en símbolo del abandono, la improvisación y el despilfarro.
La vía fue iniciada, avanzó cerca de un 80 %, se rompió completa con la excusa de reconstruirla… y ahí mismo la dejaron morir. Hoy está peor que antes, destruida, inservible, y cuando cae un aguacero se transforma en un lodazal imposible de transitar. Un retroceso vergonzoso.
Lo que debía ser una carretera moderna que conectara decenas de comunidades entre El Seibo y Caciquillo, hoy no pasa de ser un camino vecinal miserable, indigno para una zona productiva que aporta ganadería y agricultura al país.
El pasado domingo, los distintos sectores de Caciquillo se reunieron en el desvío del arroyo para volver a exigir explicaciones. Porque nadie —absolutamente nadie— ha tenido la decencia de explicar por qué una obra casi lista para asfalto fue paralizada hace más de un año y luego abandonada a su suerte.
Dirigentes comunitarios calificaron la situación como inexplicable e inaceptable. “Aquí se botó el dinero del Estado como si no costara. Se inicia una obra, se avanza y luego se abandona. Eso no es ineptitud: es una vergüenza nacional”, denunció uno de ellos.
El abandono fue tal que, según técnicos consultados, todo lo avanzado se perdió. De estar a un paso del asfalto, la carretera hoy no alcanza ni el 30 % de las condiciones necesarias. Un desastre total.
A esto se suma la urgente construcción del puente sobre el arroyo de Caciquillo, la obra más crítica de todas. Con una simple llovizna, la comunidad queda totalmente incomunicada, tanto por el arroyo como por el puente de Los Cafeses. Aislamiento, pérdidas económicas y riesgo constante para los residentes.
Los comunitarios también reclamaron otras promesas incumplidas: un centro de atención primaria, un acueducto y otras obras básicas que fueron ofrecidas en campaña y luego olvidadas sin pudor.
Cansados de excusas y silencio, advirtieron que si no hay respuestas claras y acciones inmediatas, emprenderán medidas de presión para defender sus derechos.
Al encuentro asistieron representantes de Los Rincones, Los Botados, La Gina, Los Altos Grandes, Los Corzos, Los Cafeses, Las Piedras y otras comunidades del municipio de El Seibo, todas castigadas por la misma indiferencia oficial.
Puente, km. 7, Carretera Seibo-Miches
Como si fuera poco, denunciaron que también están paralizados desde hace más de un año los trabajos de un puente en la carretera El Seibo–Pedro Sánchez–Miches, a la altura del kilómetro 7. Desde hace más de dos años, vehículos pesados y autobuses turísticos usan un desvío “provisional” que ya es permanente.
Cuando llueve, el arroyo pasa por encima del desvío, dejando incomunicados a El Seibo, Pedro Sánchez y el polo turístico de Miches. Un bochorno monumental, mientras el gobierno vende a Miches como destino turístico internacional y abandona la vía de acceso, llena de hoyos y promesas rotas.

Los comunitarios dijeron esperar que sea el propio presidente Abinader quien dé la cara y explique por qué estas obras estratégicas están paralizadas. Porque el silencio, a estas alturas, ya es una ofensa.



