Condecorar para tapar escándalos

Historia que se repite…
En 1985, Plinio De Óleo fue designado ministro consejero de la República Dominicana en Caracas, Venezuela.
Poco después, se filtró una información delicada: habían desaparecido 38 pasaportes nuevos del Consulado General dominicano en Caracas, cuyo titular era César Roque, figura muy cercana al doctor José Francisco Peña Gómez.
El run-run señalaba que una mafia operaba en el consulado y que incluso terroristas libios habrían obtenido esos documentos oficiales, lo que elevó el caso a un nivel de máxima preocupación internacional.
En ese contexto, se me acercó una colega de la Misión Diplomática de los Estados Unidos en Caracas, cuya sede estaba ubicada a pocos metros de la nuestra, en Altamira.
Brindé apoyo y, utilizando una auxiliar consular asignada allí, realizamos una auditoría exhaustiva, revisando los libros de control de entrada y salida.
El resultado fue concluyente: faltaban las 38 libretas de pasaportes. Y posteriormente se estableció que cada libreta se le vendió a terroristas libios a UD$3,000.
Paralelamente, se desarrolló un trabajo de inteligencia con grupos de dominicanos de izquierda residentes en Venezuela, a partir del cual las autoridades estadounidenses obtuvieron información de alto interés.
El United States Department notificó oficialmente al Gobierno dominicano. El caso fue manejado con absoluto hermetismo y extrema discreción.
Pocos días después, el cónsul César Roque fue removido del cargo, y en su lugar fue designado Jesús Vásquez Martínez (Chu), quien en ese momento se desempeñaba como gobernador civil de María Trinidad Sánchez.
El desenlace
Como no podían hacerse públicos los verdaderos motivos de la cancelación, el liderazgo del PRD reclamó un trato “respetuoso” para una figura considerada emblemática del partido.
Ante esa presión política, el entonces presidente Salvador Jorge Blanco optó por otorgarle una condecoración, la Orden Duarte, Sánchez y Mella, en un decreto que también incluyó a otros ciudadanos distinguidos, servidores públicos y personalidades ilustres de la patria.

Entre los incluidos, junto a César Roque, figuraba el entonces secretario de Finanzas, José Rafael Abinader, padre del actual presidente dominicano Luis Abinader, reconocido por su trayectoria de pulcritud y ética en la función pública.
Es importante señalar que el doctor Abinader, junto a dos altos funcionarios del gobierno de Jorge Blanco y Plinio De Óleo, participó en el manejo interno del escándalo de los pasaportes de Caracas.
Sin embargo, al ver su nombre incluido en ese decreto, don Rafael Abinader renunció de manera inmediata, tanto al cargo como a la condecoración, como un acto de repudio, condena a la corrupción y rechazo a cualquier forma de traición a la patria.
Reflexión final
Relato esta historia para que el pueblo comprenda cómo, muchas veces, se manipula y se sorprende a los presidentes, quienes no siempre están al tanto de esas diabluras, maniobras o indelicadezas que se cocinan a su alrededor.
Todo esto viene a propósito de la reciente condecoración a un funcionario de la DEA apresado mientras estaba asignado en la República Dominicana.
La historia, como se ve, tiende a repetirse.
Y se dice que el cónsul, con escaso manejo administrativo, casi analfabeto y con serios problemas de salud, fue utilizado como chivo expiatorio.
Alguien hizo ese negocio y lo ensució.
Esa persona aún está activa en Santo Domingo, tiene la visa cancelada de por vida, no puede entrar a los Estados Unidos y es muy cercana a un exmandatario dominicano.



