El lodazal del MINERD en Elías Piña

Por José Pérez
DE EMERGENTE
Hay un escándalo mayúsculo en Elías Piña. Y no es cualquier cosa: se compró un pantano, fuera del municipio cabecera de Comendador, con el supuesto propósito de construir oficinas administrativas del MINERD, un distrito escolar y un centro para acoger niños.
Se autorizaron movimientos de tierra en medio del lodo, se habla de más de 14 millones de pesos cobrados, y el resultado final fue el abandono total de la obra: un lodazal, sin oficinas, sin centro y sin explicaciones.
Según denuncias que circulan en la provincia, en esta operación estarían involucrados el diputado Luis Castillo Ogando, su hijo y su hermano, Nelson Ruddys Castillo Ogando, quien fungía como jurídico del MINERD y que posteriormente fue trasladado al INAFOCAN, bajo la dirección de Clara Joa. Todo esto, afirman, con fuerte protección política.
El escándalo no termina ahí. De acuerdo con comunitarios y fuentes locales, un diputado del PRM de la Región Sur habría obtenido unas 60 contratas en el MINERD, además de ejercer influencias decisivas para el pago selectivo de deudas atrasadas.

Se habla —y así lo dicen ingenieros afectados— de presuntas extorsiones, comisiones del 30 y hasta 40 %, aprovechándose de profesionales quebrados, a quienes la institución se negaba a pagar si no mediaban esos “arreglos”.
También se denuncia que estas personas se presentaban como primos o familiares del entonces ministro Ángel Hernández Castillo, aunque el propio exministro niega cualquier vínculo familiar, aun cuando reconoce que todos son oriundos de Elías Piña.
Las supuestas irregularidades no solo habrían afectado a Elías Piña, sino también a Ocoa, San Juan y otros pueblos del Sur, donde persisten déficits de escuelas y aulas, mientras millones de pesos fueron erogados sin resultados visibles.
Dinero público en el aire. Obras fantasmas. Comunidades esperando.
Incluso se menciona —en versiones que circulan en la zona— la aparición de negocios de vehículos en Miami y posibles esquemas de lavado, asuntos que, de existir, deberían ser investigados por las autoridades competentes.

Ángel Hernández llamó para desmentir vínculos familiares con los hermanos Castillo Ogando, reiterando que no existe parentesco, más allá de la coincidencia geográfica y su distanciamiento de cualquier acto de corrupción o complicidad con actos ilegales
El lodazal está ahí.
La pregunta es quién lo va a drenar… y quién responderá por él.



