¡El play de Miches: símbolo de abandono y vergüenza oficial!
Mientras las autoridades duermen, turistas limpian lo que el Gobierno ignora.

Por Nelson Jiménez
Miches, R.D.
El viejo play de béisbol de esta población sigue siendo una vergüenza pública. No tiene dolientes en el Gobierno. Solo recibe promesas y más promesas, pero ninguna acción que alivie su triste realidad.
Es una vergüenza municipal. Ni la Alcaldía ni el Ministerio de Deportes se han preocupado por el abandono y las condiciones deplorables en que se encuentra este estadio.
Recientemente, un grupo de turistas —que se enteró por redes sociales del estado de abandono del campo deportivo— vino a la comunidad y le “lavó la cara”. Lo que debió ser una verdadera bofetada moral para la alcaldesa, la diputada nativa del pueblo y el senador de la provincia de El Seibo que también es nativo de este municipio.

Miches parece estar huérfano de autoridades, y el play de béisbol paga las consecuencias. Da la impresión de que tanto las autoridades municipales como el Ministerio de Deportes están dejando este problema para el próximo gobierno y otra administración municipal.
Ojalá reaccionen y recuerden que su función es resolver, no “aguajerar” ni dejar los problemas municipales en manos de turistas o futuras gestiones.
Pero eso no es lo peor.
Lo más grave no es solo el abandono del play, sino que sus viejas y deterioradas gradas han sido invadidas por un grupo de haitianos que las utiliza, cada miércoles, como mercado popular para vender mercancías.
Y aún hay más: algunos aseguran que no pueden ser desalojados porque pagan al Ayuntamiento y entregan dinero a policías e inspectores de Migración. ¿Verdad o mentira? Esa situación debe investigarse a fondo.
Pero la degradación no termina ahí. En horas de la noche, la destartalada grada del estadio es utilizada por mozalbetes como refugio para consumir sustancias ilícitas, y otros la convierten en improvisadas “cabañas”.

Todo esto constituye una vergüenza municipal y evidencia la irresponsabilidad tanto de la Policía como de las llamadas autoridades municipales.
Y, más aún, la situación del play no es solo un problema deportivo: es parte del cuadro de inseguridad que afecta a la comunidad.



