La frontera arde y el poder mira a otro lado
Haití colapsa, el crimen cruza armado, el Estado responde con discursos y el Gobierno reparte cancelaciones a granel.

Buenos días.
Después de las remociones de enero, ¡qué desgracia le ha caído a los perremeístas! Mayra Jiménez y Gloria Reyes encabezan la lista de las “desvinculaciones”, porque ahora así es que dicen cuando te botan. ¡Cuánta brega para reformar el Código de Trabajo! Y uno se pregunta: ¿para qué sirven los legisladores?
Las remociones de funcionarios realizadas por el presidente Luis Abinader a inicio de año, lejos de traer alivio a la militancia del PRM —que está con la cara larga esperando un empleo— lo que provocaron fue una avalancha de desvinculados y nuevos compañeritos sin trabajo. Pregúnteles a Mayra Jiménez y Gloria Reyes. Ese es, al parecer, el trato que merecen sus propios compañeros de partido…
Seguimos huérfanos de dirigentes sindicales responsables que frenen la burla de los legisladores en torno a la reforma del Código Laboral. Ya está bueno del jueguito de que “no hay consenso”. La realidad es clara: los empresarios quieren eliminar la cesantía y están dispuestos a lo que sea para lograrlo. Todo indica que ha regresado el tiempo del famoso hombre del maletín. No jueguen con candela. Si siguen apretando la tuerca, se puede correr la rosca.
Señores, el problema haitiano ya cruzó la frontera. Desde Haití no solo entran ilegales y “cosas raras”, entran criminales. Y desde este lado, hacia allá, salen armados y sin control. La situación es peligrosa, delicada y explosiva. El Gobierno tiene que abrir los ojos ya.
Advertimos algo claro: esto no se resuelve con discursos ni con propaganda política. Es un problema de Estado, y como tal, exige decisiones firmes. Aquí hay que apretar la tuerca. Presidente Luis Abinader, investigue y accione.
A propósito, quien habló claro, sin rodeos ni eufemismos, fue el magistrado Jottin Cury, quien desde su cuenta de X advirtió que el Gobierno dominicano tiene la obligación ineludible de reforzar toda la zona fronteriza, más aún cuando los puertos y la zona costera de Haití están bajo control de la marina estadounidense.
El doctor Jottin Cury David conoce bien la frontera y sabe de lo que habla. Si Estados Unidos controla puertos y costas haitianas, el flujo migratorio y criminal se va a desviar inevitablemente hacia territorio dominicano. Esta posición es correcta y, con su autorización, la hacemos nuestra.
Pero mientras la frontera se compone, ocurre algo que indigna. Increíble pero cierto: hasta los involucrados en grandes desfalcos al Estado reciben trato preferencial. Eduardo Read Estrella, señalado por el Ministerio Público como uno de los cabecillas de una red que habría desfalcado por más de 15 mil millones de pesos al seguro SeNaSa, el seguro de los pobres y de los empleados públicos, llegó a la Corte como quien entra a su oficina: sin grilletes, con las manos sueltas y custodia relajada.
Vaya usted a ver el contraste obsceno por demás. El veterano comunicador dominico-estadounidense Ángel Martínez aparece grillete, vigilado 24/7, tratado como un criminal peligroso. ¿Su “delito”? Denunciar supuestos vínculos con el narcotráfico —algunos de los señalados hoy están presos y condenados en Estados Unidos— y publicar videos que, según sus fuentes, eran reales. Cuando se comprobó que fueron generados con inteligencia artificial, pidió perdón una y mil veces. Pero sus acusadoras son figuras públicas, poderosas e influyentes.
La pregunta es obligada, incómoda y necesaria: ¿Quién le hizo más daño al pueblo dominicano: Eduardo Read Estrella, con su desfalco al SeNaSa, o Ángel Martínez, denunciando supuestos narcotraficantes, y algunos ya reales narcotraficantes?
Arranca con buen pie el nuevo ministro de Agricultura, Oliverio Espaillat. Quiere hacer “magia” y lograr que el pollo —ese que brilla por su ausencia— vuelva a aparecer en el mercado, y lo más importante para el bolsillo del pueblo es que la cartera garantiza una rebaja de entre 30 y 40 pesos por libra. Así sí se gobierna, ministro. Siga así, que el consumidor dominicano no olvida cuando le alivian el plato… y el bolsillo.
Y para cerrar, con picante:
Desde tempranito comenzaron a llegarnos mensajes de soldados de la patria, quienes exigen al presidente Luis Abinader un cambio urgente en la Policía Nacional. Reclaman que no se permita a la actual gestión —que, dicho sea de paso, es ilegal, ya que su director continúa en el cargo gracias a una violación abierta de la ley por parte del propio mandatario— decidir los próximos ascensos ni disponer el retiro de oficiales honestos que, según denuncian, “hacen sombra” a sus enclaves internos. Y mucho menos, trabajar los famosos ascensos por mérito, y de eso seguiremos escribiendo.
La advertencia es clara: no se puede premiar la lealtad a camarillas ni castigar la decencia.
Los mensajes coinciden en una recomendación directa al Presidente: poner al frente de la Policía Nacional a un oficial íntegro, transparente, con carácter, capacidad y autoridad moral, que no huela a corrupción, ni a “cosas raras”, ni llegue por recomendación de amigos, padrinos o familiares.
Que no hable su apellido.
Que hable su historial.



