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Leones se rajaron en Jalisco

Los melenudos salieron con corona… y regresan pelados y sin melena, y otro dominicano fue su verdugo

 

JALISCO, MÉXICO.

A los Leones del Escogido se les acabó el rugido en tierra azteca. En Jalisco se rajaron feo, fueron azotados sin misericordia por los Tomateros de Culiacán, que ahora bailan rancheras, afinan guitarras y esperan tranquilos al que sobreviva entre boricuas y jaliscienses.

Los melenudos dominicanos, que llegaron con corona y pecho inflado, regresan a casa sin corona, sin melena y con el rabo entre las piernas. La gloria del año pasado quedó archivada.

Con un bateo alegre y sin respeto, 13 imparables y un tablazo criminal del dominicano Esteban Florial en la cuarta entrada, los Tomateros (México Verde) voltearon el juego y eliminaron el viernes a los Leones del Escogido, venciéndolos 9-4 en la primera semifinal de la Serie del Caribe 2026.

Fue la segunda bofetada consecutiva que los Tomateros le dieron a los Leones, luego de vencerlos el jueves en la ronda regular. Con este triunfo, los mexicanos igualaron la hazaña de los Tigres del Licey en 2012, colándose a la final pese a no haber sido campeones en su liga. Este sábado solo se juega la gran final, sin segundas oportunidades.

La victoria fue para Anthonny Gose, mientras que Kenny Hernández cargó con la derrota… y con el recuerdo del jonrón que todavía debe estar volando.

Ahora los Tomateros esperan al ganador de la otra semifinal entre Cangrejeros de Santurce y Charros de Jalisco, para disputar este sábado la Serie Final, donde el vencedor levantará la copa y los otros solo levantarán excusas.

Por Culiacán abrió David Reyes, quien aguantó 4.2 entradas permitiendo dos carreras. El bullpen mexicano cerró la puerta con candado, tranca y vigilancia nocturna.

Por los Leones inició Óscar de la Cruz, pero el control lo abandonó temprano. Cuando entró Kenny Hernández, Florial le dio la bienvenida con un jonrón de tres carreras, cambiando el juego y el ánimo del dugout dominicano. De ahí en adelante, todo fue cuesta abajo.

Los Leones picaron delante temprano, anotando dos carreras en los primeros episodios, pero eso solo sirvió para despertar al monstruo mexicano. En el sexto y séptimo inning, los Tomateros pasaron la aplanadora, fabricando carreras como si estuvieran en práctica de bateo.

Los melenudos intentaron reaccionar, llenaron bases, pero el rugido se quedó en la garganta. Solo pudieron anotar una más, insuficiente para evitar la despedida.

Así termina la historia: Leones sin corona, sin final y con vuelo de regreso anticipado, mientras en Jalisco no hubo milagro… hubo salsa mexicana y entierro deportivo.

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