Los latigazos a Plinio De Oleo: memoria de la represión

Por Ysidro Hidalgo Rijo
Un 2 de febrero de 1973 llegó al país, en condición de guerrillero, el coronel Francisco A. Caamaño, acompañado de un grupo de valientes jóvenes dominicanos, con el propósito de enfrentar el régimen represivo del doctor Joaquín Balaguer.
La incursión se produjo por Playas Caracoles, en Azua, y días después el país quedó estremecido por los acontecimientos que siguieron.
Para entonces, Plinio De Oleo, conocido como el Hombre del Látigo, era un activo dirigente juvenil de la Región Sur, vinculado al PRD y a sectores de izquierda. Además, se desempeñaba como corresponsal del periódico El Nacional y de varios medios radiales.
Tras la declaración de estado de conmoción interna —prácticamente un estado de guerra— por parte del gobierno de Balaguer, se desató una ola de persecuciones y apresamientos masivos contra opositores y críticos del régimen de los llamados Doce Años.

En Elías Piña se ordenó el arresto de dirigentes opositores. Algunos lograron escapar; otros, como Plinio De Oleo y Santiago Valdez (Tinelly), fueron detenidos y recluidos en el cuartel de la Policía Nacional y en la Fortaleza La Estrelleta.
Ambos fueron maltratados físicamente. Tras lograr su excarcelación, De Oleo se ocultó en Azua y posteriormente consiguió llegar a la capital. Allí, Carmen Mazara lo condujo donde el médico Benjamín Payano, en la intersección de la 27 de Febrero con Núñez de Cáceres, quien logró salvarle la vida.
“Fui destruido por dentro, vomitaba sangre”, recuerda De Oleo, hoy periodista y diplomático retirado.
Plinio De Oleo relata que algunos de quienes lo maltrataron ya han fallecido, pero otros permanecen vivos y activos, incluyendo dos que lo denunciaron por supuestos vínculos con el grupo Caamañísta, que con dignidad y valentía, y en clara desigualdad numérica, enfrentó al ejército del régimen balaguerista.
Este testimonio fue ofrecido por Plinio De Oleo como un acto de memoria y homenaje a los tantos dominicanos y dominicanas que entregaron sus vidas en la lucha por un país más justo y democrático.



