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Presidente Abinader, despierte: hay alerta policial encendida

Rumores densos recorren la Policía Nacional, la frontera arde, la seguridad del Metro hace ruido, el FEDA camina por terreno minado… y los estadounidenses miran sin pestañear.

 

Buenos días.

¡Cógelo, Picante!El presidente Luis Abinader parece no querer mirar lo que ocurre puertas adentro de la Policía Nacional: su nueva Policía, su reforma y su promesa de institucionalidad. El problema es que, cuando decida abrir los ojos, puede que el incendio ya esté fuera de control.

Las denuncias que circulan —y no en voz baja— entre oficiales de todos los rangos describen una situación que cabe en una sola palabra: espantosa. No son chismes de esquina, son versiones repetidas, persistentes y coincidentes que ya traspasaron las fronteras internas.

Porque, por si el Presidente no lo sabe, nos informaron que la Embajada de Estados Unidos está al tanto. Al tanto de todo. Incluso de un supuesto socio poderoso del director de la Policía Nacional, una figura que —según se comenta— lo mantiene blindado en el cargo, aun cuando eso implicaría una violación directa de la Ley 590-16, específicamente del artículo 23. Nada pequeño. Nada técnico. Nada invisible.

Y hay más. En la Dirección de Recursos Humanos ya se cocinan los llamados “ascensos por mérito”, una figura que no existe en la ley policial vigente. Una puerta peligrosa que, según los murmullos internos, se usa para favorecer cercanos, parientes, recomendados… y otras afinidades menos institucionales. El mérito, al parecer, tiene apellido.

Si la ministra Faride Raful no es cómplice de estas irregularidades, cuyas denuncias corren de pasillos a pasillos, entonces tiene la obligación política y moral de investigar. También las versiones sobre ventas de ascensos, incluso de coroneles a generales, que ya se comentan sin pudor en los pasillos de la institución. Cuando el rumor se vuelve costumbre, deja de ser rumor.

Conviene recordar —por si alguien lo olvidó— que el artículo 128 de la Constitución, en su literal “e”, establece que el Presidente conserva el mando supremo de la Policía Nacional, con arreglo a la ley. No por encima de ella. No al margen. Con arreglo.

Y hablando de seguridad, la del Metro genera ruido. Demasiado. Las denuncias contra el coronel Justo de la Cruz, jefe de esa área, describen una gestión más cercana a una empresa familiar que a una dirección estratégica: uso discrecional de fondos, nóminas infladas, oficiales cobrando sin trabajar, personal asignado a fincas privadas y favores cruzados. ¿Es verdad? ¿Es mentira? Que se investigue. Porque cuando el río suena, agua trae… y ya el país está cansado de ríos sin puentes.

¿Y dónde está Ética e Integridad Gubernamental? ¿Desapareció? ¿La absorbió la inflación? ¿O está esperando que los escándalos maduren solos?

Lo ocurrido en el cuartel, sede de la Dirección Regional Santo Domingo Oriental es sencillamente vergonzoso. Un detenido dice haber pagado 40 mil pesos en la DINTEL, sale libre y, como propina, le informan quién lo “chivó”. El resultado: justicia privada, un muerto, y el Estado mirando al techo. Tres pies bajo tierra y silencio administrativo.

La frontera tampoco duerme tranquila. Se habla de choques entre mafias por rutas, no de chequeos, sino de pasos ilegales, de entradas oscuras y salidas aún más graves. Armas, municiones, negocios turbios. Eso no se resuelve con discursos,  se investiga o se pierde control.

Atención especial a Migración. Mucho ojo con los operativos “mixtos”. Según denuncias documentadas, el negocio sigue intacto: entre 7 mil y 10 mil pesos para dejar en libertad a haitianos indocumentados. Es el negocio del siglo, con uniforme y todo.

En el plano político, en el PLD la reciente declaración de su líder —esa de “el que quiera alianza que venga”— cayó como una piedra en el zapato. La calma es aparente. La implosión puede estar en agenda.

En Santo Domingo Este, se espera que Dío Astacio pase del verbo al pico y pala: hoyos, filtrantes, aceras secuestradas. Lo mismo ocurre en Santo Domingo Norte y el Distrito Nacional. Las aceras no son parqueos privados. Son para la gente. Para los niños. Para los envejecientes.

Y al cierre:

¿Ya asumió el nuevo ministro de Industria y Comercio? ¿Y qué es lo que se mueve ahí debajo?

En el FEDA, se comenta otro rebú. Dicen que al estilo ITLA. Por ahora, lo dejamos ahí. Seguiremos.

Finalmente, una pregunta que flota en el aire: Si Leonel Fernández es —como lo es— uno de los líderes políticos más influyentes del país, o el más,  y de la región, ¿por qué tanta inquietud por la visita de la embajadora estadounidense Leah Francis Campos a la Fundación Global?  Cuando hay nervios, casi siempre es porque algo importa.El país está hablando. Presidente Abinader, escuche antes de que el ruido se vuelva estampida.

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