Santana, Baní: dos meses sin agua mientras INAPA guarda silencio

Por Augusto Álvarez
Resulta difícil de entender que en pleno municipio de Santana, Baní, las autoridades mantengan un silencio absoluto frente a una crisis que ya cumple dos meses sin servicio de agua potable en varios sectores de la comunidad.
Residentes denuncian que ni el senador de la provincia ni la gobernadora han levantado su voz para exigir una solución a la prolongada escasez del preciado líquido, una situación que afecta de manera directa la salud y la calidad de vida de decenas de familias.
Según explican los vecinos, personal del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) les ha informado de manera informal que la crisis podría resolverse “en unas dos semanas”, alegando que se encuentran trabajando en la sustitución total de las tuberías. Sin embargo, esa promesa se repite sin que hasta el momento haya resultados concretos.
Mientras tanto, INAPA envía camiones cisterna de manera esporádica, una respuesta que los comunitarios consideran insuficiente ante la magnitud del problema.
Los habitantes de Santana aseguran que, ante la falta de recursos, se ven obligados a hacer “serrucho” entre varias familias para poder comprar camiones de agua y llenar sus envases, ya que ninguna familia, por sí sola, puede costear el gasto constante que implica la compra del líquido.
Los comunitarios sostienen que, si la alcaldesa de Santana ejerciera mayor presión ante la Gobernación y otras instancias del Estado, la situación podría ser distinta. “Aquí lo que falta es voluntad y gestión”, afirman.
Mientras las promesas se dilatan y las respuestas oficiales no llegan, Santana sigue seca, esperando que el agua vuelva a salir por las tuberías y que las autoridades asuman su responsabilidad.



