¡Tierra de nadie! Banda armada siembra el terror en colmado de San Cristóbal
Seis delincuentes a tiros asaltan a 15 jóvenes, mientras la inseguridad se desborda y el Estado mira hacia otro lado

SANTO DOMINGO, R.D.
La República Dominicana continúa hundiéndose en una espiral de delincuencia que mantiene a la población atrapada entre el miedo y la impotencia.
Esta vez, el terror se apoderó del distrito municipal de Hato Damas, en la provincia San Cristóbal, donde un grupo de seis hombres fuertemente armados ejecutó un asalto colectivo a plena noche en un colmado del sector Los Montones.
El hecho, captado por cámaras de seguridad, ocurrió la noche del pasado lunes, cuando 15 personas —en su mayoría jóvenes— compartían tranquilamente en las afueras de un colmado, ubicado en el denominado barrio Chino.
Pasadas las 9:00 de la noche, los antisociales llegaron a bordo de tres motocicletas, encañonaron a las víctimas y realizaron disparos al aire para imponer el pánico y someter a todos los presentes.
Sin resistencia posible y bajo amenaza de muerte, los delincuentes despojaron a las víctimas de teléfonos celulares, carteras con documentos personales y una motocicleta, antes de huir impunemente del lugar.
De acuerdo con testigos, los afectados no se encontraban en estado de embriaguez, sino compartiendo de forma pacífica cuando fueron sorprendidos por la banda armada. “No les dieron tiempo a nada, fue puro terror”, relató uno de los presentes.
El caso es investigado por agentes de la Dirección Central de Investigaciones Criminales (DICRIM) de la Policía Nacional, mientras la comunidad se suma a la larga lista de sectores que denuncian el abandono total de la seguridad ciudadana.
Una crisis que desborda a la Policía
La inseguridad se ha convertido en una pesadilla cotidiana. La población asegura sentirse insegura, incluso dentro de sus propias casas, una percepción tristemente confirmada por hechos recientes.
Hace apenas una semana, una mujer de 62 años fue asaltada y asesinada dentro de su vivienda en un barrio del municipio de Azua.
La víctima fue identificada como Carmen Dilenia Encarnación, una mujer humilde que subsistía vendiendo carbón para poder alimentarse y comprar los medicamentos que necesitaba para tratar una enfermedad crónica. Su muerte ha provocado indignación nacional.
Reclamos de cambios y silencio oficial
Mientras la ola delictiva se expande por todo el país, dirigentes comunitarios y sectores sociales exigen reformas profundas en la Policía Nacional.
Sin embargo, el presidente Luis Abinader mantiene al mayor general Ramón Antonio Guzmán Peralta al frente de la institución, pese a que ya cumplió el período máximo de dos años establecido por la Ley 590-16, lo que diversos sectores consideran una violación abierta a la ley.
La ciudadanía reclama acciones reales, no discursos. Cada asalto, cada asesinato y cada víctima refuerzan la sensación de que el país avanza hacia un escenario donde el crimen manda y la autoridad llega tarde… o no llega.



