Tirar medicinas a la basura es un crimen y las obras del gobierno, una vergüenza
¡Cógelo, Picante! Presidente Abinader, investigue los rumores que corren en la PN sobre ascensos. Y ojo, la verja fronteriza, lejos de frenar el delito, lo encarece y lo fortalece.

Buenos días.
Tirar medicamentos a la basura, en un país donde falta de todo y donde los precios de las medicinas se alejan cada día más del bolsillo de los pobres —que son la mayoría— es un crimen social. Tan grave como botar fundas de alimentos entregadas por el Estado, dejarlas vencer y permitir que se llenen de gorgojos, mientras la gente pasa hambre.
Y ya que estamos hablando claro, hablemos claro de todo. Desde una oposición débil y desdibujada, hasta un gobierno del PRM que no está dando la talla.
Presidente Luis Abinader: designe gente honesta, aunque sea mínimamente responsable, para cuidar los recursos del Estado y vigilar la calidad de las pocas obras que su gobierno ejecuta.
Veamos ejemplos concretos:
- Circunvalación de Baní: un tocho.
- Ampliación de la avenida Ecológica: cuando llueve se vuelve intransitable; lagunas improvisadas y peligros constantes.
- Avenida Freddy Beras Goico: las mismas lagunas. Si Freddy viviera, explotaría de rabia y vergüenza.
- Autopista Duarte: se ha gastado una fortuna y no se termina. Improvisación tras improvisación. Las lluvias de críticas vienen en camino.
- Monorriel de Santiago: expertos advierten que será una vergüenza regional.
- Metro, tramo Km 9–Los Alcarrizos: si es que lo concluyen. Según técnicos, podría tener que demolerse y construirse de nuevo. Las imágenes que aparecen en las redes hablan solas.
Presidente Abinader, ¿qué está pasando en su gobierno?
Hablemos de la realidad diaria:
- Inseguridad creciendo sin freno.
- Precios de los alimentos por las nubes, sin control ni oposición efectiva.
- Medicamentos cada vez más caros.
- Combustibles que no bajan, aun con el petróleo más barato que en otros tiempos.
- Educación pública en deterioro constante.
- Colegios privados subiendo tarifas sin regulación.
- Hospitales públicos: un desastre.
- SENASA: desfalcada y golpeada, mientras se guarda silencio tras venderla como modelo.
- Tránsito: un caos total, en cuidados intensivos y sin dolientes.
- Agua potable: reclamos por todas partes, no llega y la tarifa sube.
- Apagones: más frecuentes y más caros.
- Inseguridad ciudadana: mientras el discurso oficial pinta maravillas, los delincuentes se adueñan de las calles en el Cibao, el Sur, el Este y el Gran Santo Domingo.
Y ahora, presidente Abinader, ojo con esto. Ordene a los organismos de inteligencia —si están funcionando— investigar rumores graves que circulan en la Policía Nacional. Se habla de listas, retiros de oficiales generales selectivos y recomendaciones para ascensos. Pero lo más delicado: versiones insistentes de cobros millonarios para facilitar ascensos.
Son rumores, sí. Precisamente por eso hay que investigarlos. Porque cuando el río suena, agua trae. Y en la uniformada, demasiadas cosas huelen mal. La llamada reforma policial, hasta ahora, parece más maquillaje que cambio real.
Y atención con el proyecto de ley policial. En los próximos días se demostrará por qué huele a modelo importado que no funciona. República Dominicana no debe copiar esquemas de países donde la inseguridad se salió de control y desde donde se utiliza nuestro territorio como puente del narcotráfico. Que lo nieguen. Y nos referimos al modelo colombiano.
¡Atención, Procuradora! Y lo que habíamos advertido. Ya la defensa de Donald Guerrero ha solicita la extinción de la acción penal por vencimiento del plazo máximo del proceso en su contra, amparándose en la Constitución, el Código Procesal Penal y la jurisprudencia vinculante del Tribunal Constitucional.
Mensaje a para Yeni Berenice Reynoso: Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Procuradora: ¿corriente, intereses políticos o juego tras bastidores?
Y para cerrar. Dionis Sánchez, de la Fuerza del Pueblo, confirmó lo que ya nos dijo un haitiano en Miami, que la verja fronteriza no impide el cruce ilegal.
Lo que ha hecho esa verja es encarecer el negocio. Más pagos, más tráfico, más ganancias para redes ilegales. Hoy cruzar cuesta hasta diez veces más. Es un negociazo para los delincuentes.
La realidad es simple y dura: esa verja no detiene nada. La rompen, la burlan y la usan.
Presidente Abinader, el país está hablando. Y no lo está haciendo en voz baja.



