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Ángel Martínez sigue con grillete… y el país sin freno: ¿la bulla o el microtráfico, Faride?

Violencia desatada, precios por las nubes y un gobierno que maquilla cifras mientras la realidad explota

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Ángel Martínez sigue por ahí, con el grillete puesto… y el grito encendido.

Un juez ordenó retirárselo el pasado 2 de marzo, pero la procuradora Yeni Berenice Reynoso y Wilson Camacho dijeron que no. Que es peligroso.

Ahora la pregunta obligada: ¿Peligroso para quién? ¿Para la sociedad… o para los narcos, los narcopolíticos, los cómplices y sus protectores?

Porque aquí lo que sobra es silencio selectivo. Y sería interesante saber: ¿Qué dirían en Washington, gente como Marco Rubio? ¿Ángel Martínez es un riesgo… o una piedra en el zapato?

Mientras tanto, el bolsillo del dominicano está en cuidados intensivos. 

La canasta familiar va subiendo como la espuma. Todo caro. Los comerciantes no se andan con cuentos, en una semana subieron los combustibles, viene la energía más cara, y el “discurso” del presidente fue, en buen dominicano, una descarga directa al pueblo.

Y como si fuera poco, ya en supermercados —como el Bravo— te están avisando: traiga su funda, porque aquí, muy pronto, desaparecerán. Y ya los empacadores desapareciendo… como desaparece el poder adquisitivo.

Y en medio de este desorden, el gobierno vendiendo el eslogan: “El cambio se siente”.

Sí… se siente. Pero en los bolsillos vacíos del pueblo, no en las cuentas llenas de los funcionarios y sus “popis”. Porque al dominicano de a pie… se lo está llevando el mismo demonio.

Y mientras el país se aprieta, los escándalos no descansan:  corrupción hoy, irregularidades mañana, obras cuestionadas pasado mañana. Un festival diario.Faride, la calle no aguanta más. Ministra Raful, menos show con las bocinas… y más acción contra el crimen.

Porque la pregunta es simple, directa y sin maquillaje:  ¿Qué es más peligroso: una bocina o el microtráfico en cada esquina?

La gente está harta de operativos por ruido, mientras:

  • los asaltos aumentan
  • el microtráfico se expande
  • y los barrios se pierden

La ciudadanía no quiere más abusos por música… quiere seguridad.

Sangre en las calles mientras “bajan” las estadísticas. Dos feminicidios en horas. Un país que sangra… y cifras oficiales que “mejoran”.En Maquiteria, Santo Domingo Este, Aleni Pineda (42 años) murió calcinada, presuntamente tras su pareja incendiar la vivienda. Testigos hablan de un disparo previo.

En Santo Domingo Norte, Randielis Michel Rudecindo (20 años) recibió un tiro en la cabeza. El sospechoso, su expareja, está prófugo.

Y no se detiene ahí…

  • En el Distrito Nacional, dos muertos a tiros: un vigilante y un agente policial de apenas 22 años.
  • En Santiago Oeste (Cienfuegos): dos jóvenes asesinados y un herido.
  • Cerca del Jardín Botánico: otro hombre aparece muerto, sin explicación clara.
  • En Reparto Peralta, en Santiago, una mujer brutalmente agredida frente a tres niños pequeños.

¿Y las estadísticas? Dicen que los homicidios bajan. ¿Bajan… o los maquillan? ¿A quién quieren engañar?

Un país sin control… y sin prioridades claras. Aquí se combate la bocina… pero no el crimen. Aquí se persigue el ruido… pero no la droga. Aquí se vende propaganda… mientras la realidad golpea sin misericordia.

Y como si fuera poco, hay otro olor raro en el ambiente: Medio Ambiente.

  • Ríos destruidos.
  • Lomas desmanteladas.
  • Bosques arrasados.

Y las autoridades… mirando para otro lado.

Si esto sigue así, el país no solo será inseguro, también será seco. Sin agua. Sin futuro.

Al pueblo le piden más sacrificios… mientras otros viven en comodidad.

La clase media carga el peso. Los barrios cargan el miedo.

Y el gobierno… cargando discursos.

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