El rescate de la memoria histórica y la dignidad urbana de la Zona Colonial

La historia de la República Dominicana guarda capítulos que no solo deben recordarse, sino también reivindicarse con acciones concretas. Entre ellos, la gesta de abril de 1965 ocupa un lugar central como símbolo de lucha, dignidad y compromiso democrático.
Hoy, a través de la Comisión Presidencial del Museo de la Gesta de Abril de 1965, surge una oportunidad única para honrar ese legado y, al mismo tiempo, transformar el presente.
Una lucha por la Constitución y la democracia
La revolución de abril de 1965 no fue un conflicto cualquiera. Representó el sacrificio de civiles y militares decididos a restaurar la Constitución de 1963, abruptamente interrumpida tras apenas siete meses del gobierno democrático encabezado por el profesor Juan Bosch.
Hombres de convicción como el coronel Francisco A. Caamaño, junto a figuras como Jottin Cury (padre), José Rafael Abinader, José Francisco Peña Gómez, Fernández Domínguez, Lora Fernández, Monte Arache y Héctor Aristy, entre otros, enfrentaron, no solo adversidades internas, sino también la intervención extranjera. Su lucha sentó las bases de la democracia dominicana actual, imperfecta, sí, pero funcional y vigente.
Más que un museo: una misión nacional
La creación de la comisión, impulsada por el presidente Luis Abinader y dirigida por el doctor Jottin Cury hijo, constituye un paso trascendental. Sin embargo, su misión no debe limitarse a la construcción de un espacio museográfico. El desafío es más amplio: implica una reivindicación moral, histórica y urbana.
Uno de los puntos clave es el rescate del emblemático Edificio Copello, antigua sede del Gobierno Constitucionalista, en la calle El Conde. Hoy, su estado de semiabandono representa una herida abierta en la memoria nacional. Convertirlo en el corazón del museo no es solo una decisión arquitectónica, sino un acto de justicia histórica.
De igual forma, el saneamiento de la Zona Colonial se vuelve impostergable. Este espacio, donde operó el gobierno de Caamaño, no puede seguir siendo escenario de problemáticas como la prostitución, el consumo de drogas y la indigencia. La recuperación de este entorno debe asumirse como una política pública integral, orientada a devolverle su dignidad, seguridad y valor cultural.
Justicia para los héroes olvidados
Otro aspecto fundamental es la deuda histórica con los combatientes de abril y sus familias. Durante décadas, muchos de ellos han vivido en condiciones de marginación y olvido. El museo debe convertirse también en una plataforma de reivindicación social, que promueva apoyo moral, educativo y económico para quienes entregaron tanto por la nación, y descendientes directos.
Una oportunidad para dignificar la historia
La República Dominicana tiene ante sí una oportunidad irrepetible. La creación del Museo de la Gesta de Abril no debe ser un proyecto más, sino un punto de inflexión en la forma en que el país honra su pasado.
Rescatar la memoria histórica no es solo recordar, es actuar. Es devolverle a los héroes el lugar que merecen y a la nación la conciencia de su propia dignidad.
Hoy más que nunca, se impone un compromiso firme con la historia, la justicia y la identidad nacional.
¡Por la Patria y por la Historia!



