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Faride en el ojo del huracán, bajo una lluvia de críticas

Embajadora de EE. UU. aprieta la lucha contra el narcotráfico… y eso incomoda a muchos

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Lo de Loma Managua ya no es rumor: es alarma. Donde antes se hablaba de reforestación, hoy lo que se denuncia es devastación. El cambio no es sutil, es brutal.

Crece el miedo —y con razón— de que esa montaña sea tomada por intereses poderosos, que terminen pulverizando ríos y arroyos. Si eso ocurre, no solo se pierde bosque: se pone en riesgo el agua de comunidades enteras en Monte Plata, Bayaguana y Santo Domingo Este. Y cuando falta el agua, llega la crisis.

Faride Raful: críticas en cascada y costo político en ascenso. La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, está en el centro de un vendaval. Su decisión de regular actividades durante la Semana Santa no cayó bien… y el rechazo ha sido inmediato, ruidoso y transversal.

Le están cayendo “fundas”, sí, pero no de ayuda social, de críticas. Le llueven desde la oposición, desde sectores sociales y desde la propia ciudadanía que percibe improvisación, exceso de control y falta de tacto político. La medida, lejos de ordenar, encendió el descontento.

El problema no es solo la decisión, es el momento y la forma. La controversia ya no es digital: se siente en la calle. Y ese ruido se traduce en desgaste. Un frente abierto, innecesario, en un contexto donde el gobierno debería estar enfocado en apagar fuegos, no en encenderlos.

Por cierto, la situación de seguridad preocupa —y mucho. La gestión del director de la Policía Nacional, Andrés Modesto Cruz Cruz, arranca con el pie torcido, según denuncias ciudadanas que no paran de multiplicarse.

Asaltos por doquier, encapuchados que parecen operar con impunidad y barrios donde el microtráfico sigue ganando terreno. La percepción es clara: la calle está más caliente y la autoridad, más fría.

A esto se suman denuncias delicadas sobre participación de extranjeros en hechos delictivos en algunos sectores, lo que aumenta la tensión social y exige respuestas firmes, no silencios incómodos.

Y por cierto, ya comenzó a circular un video captado por cámaras de seguridad que añade más tensión al panorama. En las imágenes se observa a un grupo de individuos, de nacionalidad haitiana, perpetrando un asalto a un establecimiento de comida rápida, ubicado en la avenida Las Palmas de Herrera, en Santo Domingo Oeste.

El hecho ha generado indignación y preocupación entre residentes y comerciantes de la zona, quienes denuncian un aumento de la delincuencia y reclaman acciones inmediatas de las autoridades. Más allá del caso puntual, el video vuelve a encender el debate sobre seguridad ciudadana y control efectivo del crimen en sectores urbanos cada vez más vulnerables.

El gobierno de Luis Abinader y su equipo de Interior y Policía parecen navegar sin brújula en materia de seguridad preventiva. Y si hay estrategia, no está funcionando. Peor aún, si los últimos nombramientos no responden a capacidad real, el problema no es técnico… es político.

Y aquí la advertencia es directa, pues quien no ha sido transparente, no puede imponer transparencia. Y quien no conoce la calle, difícilmente puede controlarla.

El país ya paga las consecuencias. La inseguridad no es estadística: es tragedia. Un niño muerto en Boca Chica, en medio de un asalto lo deja claro. No hay espacio para discursos cuando la realidad golpea así.

Loma Managua no puede convertirse en botín. Es una zona vital, una fábrica natural de agua que sostiene a miles de personas. Y aun así, las denuncias apuntan a intereses que buscan apropiarse de la montaña para proyectos privados de lujo.

Se habla de caminos abiertos en áreas protegidas, de dimensiones que superan incluso algunas carreteras. ¿Quién autorizó eso? ¿Para qué? ¿Con qué estudios?

Las autoridades del IAD y el propio gobierno deben dar la cara. Porque en una montaña donde nacen ríos, no puede haber improvisación, mucho menos proyectos disfrazados de “desarrollo”.

Aquí no cabe reforma agraria, ni experimentos, ni negocios ocultos. Aquí lo que está en juego es agua, vida y futuro.

Comunitarios ya hablan sin filtros: llaman a esta gestión el “Gobierno de los depredadores”. Fuerte, sí. Pero refleja el nivel de indignación.

Y la respuesta ciudadana comienza a tomar forma: encendido de velas por Loma Managua. Una protesta simbólica… pero con mensaje claro. La montaña no se toca.

Embajadora de EE. UU.: presión, resultados… y enemigos. Al cierre, un punto que muchos comentan, aunque no todos se atreven a decir en voz alta. La embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, ha movido el tablero. Desde su llegada, la presión para enfrentar el narcotráfico y la narcopolítica se ha intensificado.

Y cuando eso pasa, hay consecuencias, se incomodan intereses, se alteran estructuras y aparecen resistencias.

Se comenta que hay sectores que quisieran verla fuera. Pero no es tan simple. Su gestión cuenta con respaldo de quienes exigen mano dura contra la corrupción, el crimen organizado y los vínculos políticos con esas redes.

Porque el mensaje es claro: los tiempos de mirar hacia otro lado se están acabando. Y quienes tienen cuentas pendientes, lo saben. ¡Adelante…!

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