¿Reforma policial o maquillaje para encubrir abusos?

Por Augusto Álvarez
Honestamente, cuando se instalaron las cámaras corporales en los uniformes del cuerpo del orden, muchas personas honestas llegaron a creer que los famosos “intercambios de disparos” habían llegado a su fin.
Sin embargo, la realidad parece ser otra. En lugar de que estas cámaras corporales constituyan una pieza clave para garantizar la transparencia y la honestidad de los agentes cuando actúan en un conflicto, terminan siendo un simple adorno encubridor, o peor aún, un instrumento para falsear la verdad.
¿Posee el Ministerio de Interior y Policía alguna información que avale la utilidad real de estas cámaras corporales?
Sería saludable para el propio cuerpo policial presentar evidencias del funcionamiento y los resultados de estos equipos, salvo que estén programados para no registrar precisamente aquello que deberían mostrar.



