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Cosas ocultas de mi Iglesia Católica

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Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

REFLEXIONESDesde hace 400 años, el Archivo Secreto Vaticano custodia los documentos más importantes de la historia de la Iglesia. Algunos de ellos han salido a la luz.

El Archivo del Vaticano es un laberinto de salas y pasillos de 85 kilómetros lineales de estanterías, donde se guardan documentos cruciales de nuestra historia, imagínese usted cuantas verdades escondidas caben ahí.

Del Tercer Secreto de Fátima, al silencio de Pío XII durante el Holocausto, pasando por los encubrimientos de abusos y los informes ocultos de Benedicto XVI, cada Papa deja un legado de secretos.

Dediqué varios días de la Cuaresma a leer, investigar, escudriñar acerca de este tema y así poder compartir con ustedes una reflexión diáfana, basada en la verdad, a la luz del Evangelio e inspirada por el Espíritu Santo.

Pero como no he recibido luz, ni mucho menos la inspiración divina, consideré que en nada iba a edificar repetir las tantas cosas negativas y feas que en verdad guarda no la Iglesia Católica, sino el cristianismo y todas las religiones y creencias del mundo, pues donde quiera que exista un hombre, ahí estarán las dos caras, la del mal y la del bien, y es que nuestra condición de pecadores nos obliga a doblegar nuestro orgullo y con humildad postrarnos ante Dios que es el único Santo que existe y existirá siempre.

Es triste  ver la cantidad de hijos ocultos de sacerdotes y obispos, las relaciones ocultas a espaldas de un supuesto celibato, los abusos cometidos, el mal manejo de los fondos en algunas parroquias para ser desviados y llevar una vida de derroche alejada de la realidad del Evangelio, aquí son más expertos algunos pastores de iglesias no católicas, los comportamientos de envidia, celos, chismes y conflictos entre los mismos ministros de la Iglesia, la falta de caridad, de oración, de entrega, los acuerdos y componendas con el poder político a cambio de favores económicos, en fin, la lista es interminable.

Y ni hablar de la sangre derramada de inocentes personas por luchas religiosas históricas en las que se destruye la vida en sangrientas guerras, en nombre de Dios.

Víctor Martinez piensa que nos falta espiritualidad, humildad, conversión, oración más profunda e insistente, pues la presencia del mal, del demonio, se hace cada vez más visible, no solo en la Iglesia, también en los hogares, en el mundo de hoy y si nosotros los que tenemos en nuestras manos los recursos dados por Dios y el poder otorgado por el Espíritu Santo, para contrarrestar estos males, andamos igual o peor, ¿Qué será de la humanidad?

Tú que perteneces a otra religión o a ninguna, quizás estes saltando de alegría al leer este mensaje, pero te invito a no mirar la paja del ojo ajeno, teniendo una viga en el tuyo, como nos dice en Mateo 7, 1-6, es más, si estás libre de pecado atrévete a tirar la primera piedra, como nos dice Jesús en Juan 8, sin embargo esto no justifica a quienes hemos hecho un juramento y una promesa ante Dios, de al menos no ser motivo de escándalo, ser seguidores de Cristo y mostrar que en verdad el Espíritu Santo mora en nosotros.

El Corán establece los fundamentos del comportamiento islámico, enfocado en la sumisión a Dios, la paz, la moralidad y la rectitud. Se insta a los seguidores a la honestidad, la compasión, la solidaridad, el respeto a los lazos familiares y el buen trato al prójimo. Aunque busca la piedad, el Islam reconoce la imperfección humana.

Igual sucede en todas las iglesias y templos de otras creencias, entre los pastores y pastoras que andan engañando a la gente, con una doble vida y queriéndole hacer creer a la gente que ellos son los únicos que tienen la verdad en sus manos.

Dios tenga misericordia de este mundo, pues cuando nos llegue la hora lloraremos lágrimas de sangre, porque si bien es cierto que Dios es bueno, misericordioso y piadoso, Él nos perdona siempre, pero después de purgarnos, purificarnos, lee en Levítico 26:14, lo que dice el mismo Dios a quienes no le obedezcan, ni pongan en práctica sus mandamientos.

Gracias a nuestra hermana Gilda Rancier este mensaje ha llegado hasta todos ustedes. Bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

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