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Jet Set: la noche en que el merengue se convirtió en tragedia y la justicia sigue ausente

 

Por Ysidro Hidalgo Rijo

La madrugada del 8 de abril de 2025 quedó marcada como una de las páginas más oscuras de la historia reciente de la República Dominicana.

Lo que inició como una noche de música y celebración en la discoteca Jet Set terminó en una escena de horror: el techo colapsó en pleno concierto del merenguero Rubby Pérez, sepultando a cientos de personas bajo toneladas de concreto y estructuras metálicas.

Eran aproximadamente las 12:44 de la madrugada cuando el estruendo rompió la fiesta. En segundos, la música se apagó y fue sustituida por gritos, polvo y oscuridad. Dentro del local había más de 500 personas. Muchos no lograron salir.

El saldo fue devastador: 236 fallecidos y más de 180 heridos, convirtiéndose en una de las tragedias no naturales más mortales del país.

Las figuras que nunca salieron

Entre los escombros no solo quedaron ciudadanos anónimos, sino también figuras reconocidas del país:

  • Rubby Pérez, quien cantaba en el escenario al momento del colapso.
  • Octavio Dotel
  • Tony Blanco
  • Nelsy Cruz

Junto a ellos, empresarios, trabajadores, jóvenes, madres, padres… una representación completa de la sociedad dominicana quedó atrapada en una tragedia que aún duele.

Advertencias ignoradas y una tragedia anunciada

Con el paso de los meses, las investigaciones comenzaron a revelar lo que muchos sospechaban: el desastre no fue simplemente un accidente.

Informes señalaron fallas estructurales, sobrepeso en el techo y advertencias previas ignoradas por los propietarios del local.

El edificio acumulaba equipos pesados, tinacos y sistemas de climatización que aumentaron progresivamente la carga sobre la estructura, debilitándola hasta el colapso.

Para muchos familiares, la tragedia fue evitable.

Dolor, acuerdos y una justicia cuestionada

Un año después, el dolor no ha disminuido. Lo que sí ha crecido es la indignación.

Familiares denuncian que el proceso judicial ha sido lento y débil. Las acusaciones iniciales se han limitado a figuras como homicidio involuntario, con penas consideradas mínimas frente a la magnitud del desastre.

Más de 200 víctimas han aceptado acuerdos económicos, mientras otros continúan exigiendo un juicio más severo.

En las calles y en los tribunales se repite una frase: “No fue un accidente, fue negligencia.”

Sombra de poder y silencio oficial

El caso también ha estado rodeado de cuestionamientos sobre el rol de las autoridades.

Familiares y sectores sociales han señalado posibles fallas en la supervisión estatal, así como una presunta cercanía entre los responsables del establecimiento y sectores de poder, lo que —según denuncian— habría influido en la falta de consecuencias más contundentes.

Incluso se han presentado demandas que incluyen no solo a los propietarios, sino también a instancias gubernamentales por su posible responsabilidad en la falta de control estructural.

Sin embargo, hasta ahora, la percepción de gran parte de la sociedad es clara: la justicia no ha estado a la altura de la tragedia.

Un país que no olvida

Hoy, el Jet Set no es solo un lugar: es un símbolo.

  • Símbolo de dolor.
  • Símbolo de negligencia.
  • Y para muchos, símbolo de impunidad.

Mientras las flores se marchitan en los memoriales improvisados, las familias siguen esperando respuestas.

Porque en República Dominicana, el eco de aquella noche aún resuena con una pregunta que sigue sin respuesta: ¿quién pagará realmente por los 236 muertos?

 

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