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HAITÍ: OPERACIÓN LANZA DEL SUR

“Supremasismo negro o desarrollo”

En medio de toda esta turbulencia mundial de cambios abruptos, el vecino haitiano sigue profundamente en crisis social, económica, política y, sobre todo, de seguridad ciudadana.

Solo Donald Trump podrá contraer la tara haitiana desgarradora que, desde Colombia y la frontera del Catatumbo (ELN), tiene a ese pueblo revuelto en pandemonio.

Un nuevo mandato de las Naciones Unidas (ONU) surge en el panorama diplomático, debido a que el 7 de febrero de 2026 expiró el Consejo Presidencial de Transición, y deben acordarse nuevos protocolos para evitar un vacío de un poder ficticio, auspiciado por el representante de Haití ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Eric Pierre, propiciando la renovación del mandato denominado BINUH.

Los dominicanos debemos estar muy atentos a lo que hace el vecino y, sobre todo, al tema de la seguridad en el territorio haitiano, cuyas consecuencias nefastas y abominables pueden tener repercusiones en nuestro territorio, que gracias a Dios, a la Virgen de la Altagracia y a nuestras gloriosas Fuerzas Armadas hemos podido controlar en lo absoluto contra la presencia de los filibusteros y bucaneros de nuevo cuño, hoy denominadas bandas tribales asesinas, que matan y queman los cuerpos ensangrentados con gomas de carros encendidas sobre los cuerpos de los perseguidos dentro de ese vandalismo. Y, para muestra, antier decapitaron varias damas haitianas en la frontera de Haití.

HAITÍ: OPERACIÓN LANZA DEL SUR
Donald Trump

Se han inventado un sinnúmero de narrativas, y la última ha sido la creación de la fuerza de supresión de pandillas, patrocinada por un operativo multinacional para combatir el crimen organizado en Haití y apoyar a una nueva Policía Nacional en Haití, con el objetivo de reemplazar la misión multinacional de seguridad, liderada por África desde 2024, y cuyos resultados en manos de los kenianos fueron absolutamente irrelevantes.

El desarme de las pandillas y el control del territorio por parte del denominado Consejo Presidencial de Transición han sido un fracaso estrepitoso.

HAITÍ: OPERACIÓN LANZA DEL SUR
Luis Abinader

El presidente Luis Abinader declaró en algún momento, a nombre de la República Dominicana, que el conglomerado humano denominado Haití no tiene un interlocutor válido y, por tanto, no hay con quién dialogar, y en eso tiene absoluta razón, y los dominicanos tenemos que apoyarlo.

Ahora, los miembros del Consejo Presidencial de Transición quieren establecer que, si no les prorrogan sus derechos y privilegios, se va a profundizar la crisis en Haití, y se trata realmente de un maniqueísmo propuesto por un Consejo que no representa a nadie en Haití y que fue elegido por sectores extranjeros y, en especial, del Partido Demócrata en los Estados Unidos (caucus negros), que han servido siempre para instigar una lucha racial en la República Dominicana y manipular el denominado “supremasismo negro”, que los haitianos, en su Constitución haitiana, instituyen como racismo, junto al sincretismo religioso y sus ideas culturales de jerarquías sociales ligadas a la colonización y a las luchas libertarias de la Revolución Francesa, basadas en la libertad y la igualdad, para luego caer en el “reinado” de sus líderes fundadores desde 1801.

Ya desaparecido el nazismo alemán, con la supremacía de la raza aria, así como el apartheid de Sudáfrica, basado en la segregación legal por la raza, y el Ku Klux Klan en los Estados Unidos, “supremacistas blancos”, donde se ejecutó el plan de explotación basado en la superioridad racial, Haití todavía vive en ese proceso histórico aberrante y absurdo, con ideas de expansión en nuestra Isla Española hacia la República Dominicana.

Tan desorientados están sus causantes y actores políticos haitianos y aliados extranjeros que han perdido el control de la “campañita anti-dominicana”, junto a los traidores internos que cobraban por su trabajo de intriga y cizaña en contra del Gobierno dominicano y todas las patrañas contra la Junta Central Electoral y nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Dominicanas.

HAITÍ: OPERACIÓN LANZA DEL SUREn Haití no ha habido ninguna extinción del control de las bandas armadas y, por el contrario, las bandas rivales que se agrupan en pandillas tienen el dominio absoluto del territorio, tanto en sus carreteras como en los pueblos donde predomina el crimen organizado, llegando al extremo de tirotear aeropuertos y aeronaves extranjeras, así como de utilizar menores de edad, de acuerdo con la UNICEF, en los enfrentamientos vandálicos.

Solo un grupo de aduladores podrá decir y afirmar que, con música entre las bandas rivales, ha disminuido el crimen organizado en ese territorio, como salió publicado en los medios de comunicación hace días.

El problema haitiano es más profundo, y lo saben los jefes de inteligencia y la administración del presidente Donald Trump: Haití es la bodega expedita de la droga y del crimen del Caribe, por su cercanía con las costas colombianas y venezolanas.

HAITÍ: OPERACIÓN LANZA DEL SUR
Jovenel Moise

Haití está controlado por el crimen organizado en todos los estamentos sociales y su conexión con el crimen sistemático ha sepultado las instituciones democráticas, cuya expresión más significativa fue el asesinato del expresidente Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021, y hay preguntas no satisfechas en el mundo.

¿Quiénes ejecutaron materialmente el magnicidio en contra del presidente haitiano?

¿Fue un grupo de colombianos, apresados en Haití luego de cometer el asesinato, o fueron otros haitianos de su escolta?

¿Quiénes ordenaron dicho magnicidio y proveyeron las armas y planificaron el crimen?

¿Fueron haitianos los cuales no han sido traducidos a la justicia y no han sido juzgados institucionalmente?

¿Qué papel desempeñó la esposa de Jovenel Moïse: fue cómplice o fue testigo del crimen?

HAITÍ: OPERACIÓN LANZA DEL SUREl tema de la seguridad nacional en Haití no se resuelve con la celebración de unas elecciones sin registro electoral y sin ninguna institución creíble.

En Haití, la élite haitiana extranjera y desvinculada de sus pueblos pobres y aterrorizados no puede ni tiene una visión de nación para el beneficio de sus nacionales, sino que, como siempre han hecho, buscan enriquecerse y pretenden echarles la culpa a los dominicanos de su desgracia, de lo cual “estamos jartos” los dominicanos.

Apelan a las ONG, vividoras de la miseria haitiana, que ganan en dólares y pactan a lo interno para vilipendiar a los dominicanos y acusarnos de racistas, apátridas, negreros, esclavistas y demás yerbas aromáticas.

Resulta vergonzoso que los haitianos necesiten del gobierno de Kenia para mantener la seguridad ciudadana en su territorio, sobre la base del concepto de la negritud y el “supremasismo racial negro”.

¿Hasta cuándo los propios haitianos seguirán enfrentados entre ellos mismos y formulando guerras internacionales en contra de nosotros, los dominicanos, con acusaciones de violación de derechos humanos, negación de la nacionalidad dominicana a sus nacionales haitianos ilegales y exigencias estrafalarias de grupos despreciables y concupiscentes con intereses espurios y contrarios a nuestros orígenes de “Dios, Patria y Libertad”, en lugar de pacificar su país?

En los Estados Unidos hay muchos militares de origen haitiano y no tienen que buscarlos en Kenia, y mucho menos tienen que estar dirigidos por William Ruto para que, desde África, provea seguridad al vecino Haití.

Los haitianos no necesitan contingentes militares extranjeros africanos; necesitan desarrollo y estabilidad, que solo puede dárselo un gran plan Roosevelt, que hoy podríamos denominar “un gran plan Donald Trump”, que pacifique ese pueblo destruido y defenestrado por el crimen y la impunidad de sus líderes corruptos, envueltos en su propia miseria.

Buques de guerra de EE.UU. en Haití

En medio del cerco militar norteamericano en que se encuentra el mar Caribe, logrando el presidente Donald Trump la neutralización del centro logístico de despacho y tráfico de droga desde el territorio venezolano, auspiciado por la dictadura madurista venezolana, junto al apresamiento del dictador y ladrón de elecciones Nicolás Maduro, enemigo del pueblo dominicano y prohaitiano en todas sus actuaciones, con insultos irrepetibles en contra del presidente Luis Abinader, la estrategia diplomática dominicana debe contemplar el rechazo de la presencia de militares africanos en territorio haitiano, ya que no aportará ninguna ayuda a la institucionalidad y democracia haitianas y, por el contrario, constituye un nuevo signo de supremasismo racial histórico y de sincretismo religioso de origen africano atávico, que en nada podrá resolver la crisis que hoy vive el vecino haitiano.

Los haitianos tienen que entender, una vez y para siempre, que no cuentan con los Estados Unidos de Norteamérica para extender su dominio en la isla de Quisqueya y que su solución no es unir la isla en su favor por ser “negros independientes de los franceses esclavistas”.

Solo el desarrollo institucional en diez años podrá redimir al pueblo haitiano pobre y con dialecto “créole”.

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