Masacre en Al-Shati: Israel desata horror y exterminio contra familias palestinas en Gaza
Niños, mujeres y ancianos sepultados bajo los escombros, mientras el mundo calla y las grandes potencias miran hacia otro lado ante el genocidio en curso.

ORIENTE MEDIO
La ocupación israelí ha perpetrado una nueva masacre en el campo de refugiados de Al-Shati, donde decenas de miembros de la familia Al-Hosari fueron asesinados, tras el bombardeo de su vivienda cerca de la rotonda de Al-Quqa, en el oeste de la Ciudad de Gaza.
Más de 25 personas permanecen desaparecidas bajo los escombros, mientras los equipos de rescate carecen de recursos, debido a la destrucción sistemática de maquinaria y vehículos por parte de las fuerzas ocupantes.
La ofensiva no se detiene. En el barrio de Sheikh Radwan, drones israelíes tipo Quadcopter lanzaron explosivos cerca del cruce de Al-Ghazali, extendiendo el terror en una ciudad que está siendo arrasada con saña.
En distintas zonas de Gaza, torres residenciales y viviendas enteras han sido demolidas, dejando a miles de palestinos sin hogar y bajo un asedio que los condena al hambre y la desesperación.
El Ministerio de Salud de Gaza lanzó un llamado desesperado a la comunidad internacional, a la ONU y a las organizaciones de derechos humanos, reclamando protección urgente para hospitales, pacientes y personal médico, y la apertura inmediata de corredores humanitarios.
La situación es crítica: los bombardeos y el bloqueo han provocado un aumento alarmante de muertes por inanición y desnutrición forzada, configurando una catástrofe humanitaria sin precedentes.
Mientras tanto, Israel ordena a los residentes de varios barrios de Gaza evacuar hacia Al-Mawasi, al sur de la Franja, bajo el pretexto de ser una “zona humanitaria”.
En realidad, se trata de un nuevo capítulo de desplazamiento forzado, que amenaza a más de un millón de personas y confirma que el objetivo es claro: borrar Gaza del mapa, sin importar las víctimas.
El mundo observa en silencio. Los poderosos callan. Y la masacre contra el pueblo palestino continúa con el aval de la indiferencia global.



