Rusia afirma haber frustrado operación de Kiev de secuestrar un MiG-31
Moscú asegura que el avión sería usado en una “provocación” contra una base de la OTAN

MOSCÚ
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) anunció este martes que desmanteló una operación de inteligencia que, según su versión, tenía como objetivo conseguir un avión de combate MiG-31 armado con un misil hipersónico Kinzhal y llevarlo fuera del país para provocar un incidente internacional.
Según el comunicado y material difundido por la agencia RIA y la televisión estatal, la supuesta operación —atribuida por Moscú a la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania (GUR) y a “supervisores británicos”— intentó reclutar a pilotos rusos ofreciendo hasta 3 millones de dólares y la promesa de ciudadanía extranjera a cambio de volar la aeronave hacia el extranjero.
El FSB dijo que el plan consistía en hacer que el avión fuese llevado al área de la mayor base aérea de la OTAN en el sureste de Europa, en la ciudad rumana de Constanța, para que allí fuera derribado por defensas antiaéreas y convertirlo en una “provocación a gran escala”.
Las autoridades rusas difundieron grabaciones y mensajes que, según afirmaron, documentan los contactos entre agentes y miembros del personal aeronáutico.
El FSB también aseguró que algunos intentos de reclutamiento fracasaron porque un piloto denunció la oferta a sus superiores y colaboró con la contrainteligencia, lo que permitió desbaratar la operación.
Expertos y detalles técnicos
En el material mostrado por el FSB aparece el testimonio del piloto y del navegante —y un comentario del piloto militar Andrey Gribov— que subraya la dificultad técnica de la maniobra.
Según el experto, en un MiG-31 existen dos posiciones en la cabina y, según esos relatos, un solo tripulante no podría aterrizar la aeronave de forma segura si el comandante quedara incapacitado, lo que pondría en duda la viabilidad de un “secuestro-extracción” por una sola persona.
El FSB añadió que el plan incluía incluso métodos para incapacitar al comandante de la cabina, y que se ofrecieron instrucciones remotas para enseñar al navegante a manejar el aparato.
Reacciones y verificación
Las reclamaciones fueron recogidas rápidamente por medios estatales rusos y agencias internacionales.
Sin embargo, periodistas y agencias advierten que la versión rusa no ha sido verificada de forma independiente y se enmarca en un contexto de intensa guerra de narrativas entre Moscú y Kiev, con frecuentes acusaciones mutuas de sabotajes y operaciones encubiertas. Fuentes occidentales consultadas piden cautela y corroboración antes de aceptar la historia tal cual la presenta el FSB.
¿Por qué importa?
Si las afirmaciones fueran ciertas, implicarían un intento deliberado de provocar un incidente que habría podido escalar las tensiones entre Rusia y la OTAN.
De lo contrario, la difusión del caso también revela cómo la guerra de información se emplea para influir en percepción pública y diplomacia en un momento de máxima tensión regional.



