La sorprendente preferencia de Trump por el capo Juan Orlando Hernández

La reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de anunciar un indulto para el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández -condenado a 47 años de prisión por tráfico de narcóticos hacia territorio estadounidense mientras ejercía la Presidencia- ha desatado una tormenta de preguntas, sospechas y perplejidades.
El asombro es comprensible. Trump ha sostenido históricamente una postura férrea y casi visceral contra todo lo que huela a drogas ilícitas. Sin embargo, ahora propone perdonar a un exmandatario condenado por la justicia estadounidense como pieza clave en una estructura de narcotráfico transnacional.
La contradicción resulta aún más llamativa cuando se observa el escenario regional: fuerzas élites norteamericanas patrullan agresivamente las aguas cercanas a Venezuela y han interceptado “narcolanchas” que supuestamente abastecen a los cárteles. ¿Cómo conciliar esa rigidez militar con la benevolencia hacia Hernández?
Indultar a un condenado por tráfico de drogas a tan larga pena abre inevitablemente interrogantes sobre el tipo de cooperación que pudo haber brindado Juan Orlando Hernández a la DEA o a otras agencias federales. En Washington muchos ya interpretan el gesto como una señal de que el exmandatario hondureño ha revelado información de alto valor estratégico.
El paralelismo histórico tampoco pasa desapercibido. Cuando un presidente estadounidense se ha visto moral o legalmente acorralado —como Richard Nixon en Watergate— la justicia ha actuado, y luego ha llegado el indulto, pero siempre dentro de las fronteras internas del sistema. ¿Existe otro caso de un perdón presidencial a un extranjero condenado por narcotráfico que se equipare al de Hernández? Todo indica que no.
Encuestas recientes en Estados Unidos reflejan desconcierto. Ciudadanos y analistas se preguntan qué secretos pudo haber revelado Hernández para merecer semejante clemencia. El recuerdo del caso Figueroa Agosto en República Dominicana revive preguntas similares: ¿era realmente un capo o un “activo” disfrazado?
Dentro de Estados Unidos la inquietud crece: ¿no contradice este posible indulto la propia narrativa de Trump contra el narcotráfico? La duda está instalada, y la respuesta, por ahora, parece más oscura que la celda de la que Hernández podría salir antes de tiempo.



