Dinamarca: una nación que se pierde en lo que es suyo, Groenlandia

Por Augusto Álvarez
Dinamarca, como tantas otras naciones cuyos territorios comenzaron a despertar el olfato imperial ante la promesa de las llamadas “tierras raras”, debía abrir los ojos y prepararse para la embestida del Tío Sam.
Groenlandia, la isla más grande del mundo, con una extensión aproximada de dos millones de kilómetros cuadrados, forma parte del territorio del Reino de Dinamarca.
Se encuentra ubicada entre el Ártico y América del Norte y cuenta con una población sorprendentemente reducida: menos de 60 mil habitantes, incluso menor que la de la provincia de Hato Mayor. Se trata, además, de una población mayoritariamente indígena.
Los escasos habitantes de Groenlandia subsisten principalmente de la pesca. Pero cabe preguntarse: ¿cómo puede sostenerse una sociedad viviendo casi exclusivamente de la pesca en un momento histórico en el que el águila imperial pretende extender sus garras sobre la isla?
De concretarse ese avance, Groenlandia entera podría convertirse en una gigantesca base militar de Estados Unidos. Mientras tanto, los mandatarios —dóciles— de la Unión Europea disfrutarán a corto plazo de su cercanía con Washington. Más adelante, cuando las consecuencias se hagan evidentes, llegarán las lamentaciones… y las lágrimas de sangre.



