¡Groenlandia en llamas!
Aranceles, amenazas militares y choques abiertos: Trump, la UE y Rusia juegan al borde del abismo ártico

EUROPA / LONDRES / WASHINGTON
El pulso por Groenlandia dejó de ser retórico y entró en una fase abiertamente hostil.
Aranceles, advertencias militares y cruces verbales sin precedentes confirman que el Ártico se ha convertido en el nuevo campo de batalla geopolítico entre Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia.
Rusia mete cizaña: “No provoquen a papá Trump”
Kirill Dmitriev, representante especial del presidente ruso para inversión y cooperación económica, lanzó una burla directa a Bruselas y una advertencia implícita: no desafiar a Donald Trump.
“Querida Ursula ‘Pfizer’ von der Leyen, no provoques a papá. Retira a los 13 soldados enviados a Groenlandia”, escribió Dmitriev en la red X, ironizando sobre el despliegue europeo en la isla.
El funcionario ruso añadió que Washington podría subir los aranceles un 1 % adicional por cada soldado europeo presente en Groenlandia, dejando claro que Moscú observa con interés cómo se resquebraja la unidad transatlántica.
Bruselas responde y sube el tono
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, advirtieron que los nuevos aranceles estadounidenses contra productos europeos amenazan con romper las relaciones atlánticas y empujar a ambas partes a una espiral de confrontación económica.
Desde Bruselas defendieron los ejercicios militares daneses en Groenlandia, subrayando que fueron coordinados con aliados y que buscan reforzar la seguridad en el Ártico, no provocar a Washington. Pero el mensaje no calmó a la Casa Blanca.
Trump usa aranceles como arma y ultimátum a Dinamarca
Donald Trump elevó el conflicto a un nivel inédito. Anunció aranceles del 10 % a las importaciones procedentes de Dinamarca, Alemania, Francia, Reino Unido, Países Bajos, Noruega, Suecia y Finlandia, vigentes desde el 1 de febrero de 2026.
El aviso es claro: si Europa no cede, los aranceles subirán al 25 % el 1 de junio.
El presidente estadounidense fue más allá y dejó explícito el objetivo: los aranceles se mantendrán hasta que Dinamarca acepte la “compra total” de Groenlandia por parte de Estados Unidos.
Trump calificó el despliegue europeo en la isla como un “juego muy peligroso” y justificó su postura alegando que Groenlandia es clave para la seguridad nacional estadounidense y para el despliegue del sistema antimisiles Golden Dome.
Europa contraataca: bases estadounidenses en la mira
La revista The Economist reveló que en Bruselas ya se discutan medidas de represalia que van más allá de los aranceles: la posible eliminación o restricción de bases militares estadounidenses en territorio europeo.
El análisis es contundente: sin acceso a bases como Ramstein, Estados Unidos tendría enormes dificultades para proyectar poder militar en África, Oriente Medio y el Ártico. Incluso operaciones recientes, como incautaciones de petroleros frente a Venezuela, dependieron del apoyo logístico europeo.
Sin embargo, el propio medio advierte que una confrontación abierta es poco probable: la UE sigue dependiendo del paraguas militar estadounidense y una guerra comercial a gran escala golpearía duramente los presupuestos europeos.
El trasfondo real: poder, recursos y control del Ártico
Trump ha defendido su ofensiva con declaraciones incendiarias. Llegó a ridiculizar la defensa danesa en Groenlandia, describiéndola como “dos trineos tirados por perros”, y acusó a Europa de ingratitud tras décadas de protección militar estadounidense.
Desde Moscú, el mensaje es aún más duro: Rusia interpreta el ultimátum de Washington como la ruptura definitiva de la unidad transatlántica, donde EE. UU. estaría dispuesto a asfixiar económicamente a sus propios aliados para asegurar el control de territorios estratégicos y recursos del Ártico.
Lo que se observa:
- Groenlandia ya no es una isla remota y helada: es el epicentro de una guerra de poder.
- Estados Unidos presiona con aranceles, Europa amenaza con cerrar bases, Rusia observa y provoca.
- El Ártico se recalienta… y la diplomacia empieza a derretirse.



