La UE le cierra la llave a Rusia
Prohíbe la importación de gas ruso desde 2027 e impondrá sanciones de hasta 2.5 millones de euros a personas físicas y un mínimo de 40 millones de euros a empresas que violen la disposición.

BRUSELAS
El Consejo de la Unión Europea aprobó sin titubeos la prohibición total del gas ruso. A partir del 1 de enero de 2027, queda vetado el gas natural licuado (GNL), y desde el 30 de septiembre de ese mismo año, también el gas que llega por gasoducto. Punto final al suministro energético de Moscú.
La decisión quedó plasmada en un reglamento que prohíbe de manera explícita la importación de gas ruso en cualquiera de sus formas. Habrá un período de transición para los contratos vigentes, pero el mensaje es claro: Europa quiere cortar la dependencia rusa sin anestesia, aunque con cronograma.
Bruselas justifica el proceso gradual como una forma de contener impactos en precios y mercados, pero el desenlace ya está escrito: el gas ruso tiene fecha de caducidad en la UE.
Las multas duelen, hasta 300% del negocio
La advertencia viene con dientes. El incumplimiento de la prohibición no saldrá barato. La UE impondrá sanciones de hasta 2.5 millones de euros a personas físicas y mínimo 40 millones de euros a empresas, o lo que resulte mayor entre el 3.5 % de la facturación anual global o un brutal 300 % del valor de la transacción.
Quien intente burlar la norma, se quiebra
Además, los Estados miembros deberán presentar antes del 1 de marzo planes nacionales para diversificar sus fuentes de gas y detallar cómo sustituirán el suministro ruso. Las empresas, por su parte, estarán obligadas a reportar cualquier contrato pendiente con Rusia a las autoridades nacionales y a la Comisión Europea.
Los países que todavía importan petróleo ruso también tendrán que explicar cómo piensan salir de esa dependencia.
En resumen: Europa acelera el divorcio energético con Rusia, endurece las reglas y deja claro que, a partir de 2027, no habrá excusas, ni atajos, ni gas ruso.



