Los aranceles o el cianuro de Trump contra las naciones

Luego de que Estados Unidos irrumpiera en la soberanía de Venezuela y secuestrara a su presidente, el repudio a las ambiciones draculianas de Donald Trump se ha extendido a escala internacional. Ahora, su política arancelaria aparece como una segunda arma para profundizar la miseria y castigar a naciones que no se pliegan a los designios de Washington.
La administración de Trump amenaza con aumentar los aranceles a los países que faciliten el suministro de petróleo a Cuba. Es decir, tras la asqueante decisión de utilizar fuerzas élite para penetrar territorio venezolano, pisotear su soberanía y secuestrar al presidente Nicolás Maduro y a su compañera sentimental, el gobierno estadounidense busca ahora asfixiar aún más la economía cubana.
Al impedir que el petróleo venezolano continúe abasteciendo al pueblo de Cuba, Trump —luego de la vergonzosa acción militar contra Venezuela— aprieta el lazo corredizo alrededor del cuello de la isla, profundizando el bloqueo y castigando indirectamente a su población civil.
En la mira de Washington estarían países como México y Colombia, y en menor medida Brasil, que podrían encabezar la lista de naciones sancionadas con mayores impuestos si continúan suministrando petróleo al régimen de La Habana.
Sin embargo, Donald Trump ha demostrado ser un mandatario impredecible. De ahí la importancia de observar con cautela el desarrollo de estos acontecimientos, tanto en el tiempo como en el escenario geopolítico.
En ese contexto, no debe subestimarse la presión interna dentro de Estados Unidos, donde el Partido Demócrata podría impulsar cambios desde el Congreso que obliguen al mandatario a hacer una pausa —aunque sea momentánea— en su política de exterminio económico a través de los aranceles.



