INTERNACIONALES

Suecia despliega cazas Gripen en Islandia en medio de tensiones por Groenlandia

Diplomáticos de la UE temen una reacción imprevisible de Trump por el despliegue en Groenlandia

 

Crecen fricciones con Estados Unidos

EUROPA

Suecia ha decidido reforzar de manera notable su presencia militar en el Ártico, en una señal clara del aumento de las tensiones geopolíticas en el norte de Europa.

Según informó oficialmente el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Suecas, un escuadrón de cazas multifunción JAS 39 Gripen, de cuarta generación, será desplegado en Islandia para integrarse en una misión de patrullaje aéreo de la OTAN desde la base de Keflavik.

Este movimiento se produce en un contexto de fricciones inéditas entre Estados Unidos y sus aliados europeos, alimentadas por los reclamos territoriales de Washington sobre Groenlandia y por la imposición de aranceles comerciales a varios países del continente.

El despliegue sueco es interpretado como un mensaje político y militar: Europa está dispuesta a asumir un papel más activo en la defensa de su soberanía y de sus fronteras árticas frente a cualquier intento de redistribución territorial bajo presión económica o militar.

Los Gripen, diseñados para operar eficazmente en condiciones climáticas extremas, se consideran especialmente adecuados para misiones en el Ártico.

Su presencia en Islandia refuerza el sistema de vigilancia aérea en una región que ha adquirido un valor estratégico clave debido al deshielo, las nuevas rutas marítimas y la creciente competencia entre potencias por el control del norte.

La participación de Suecia —un actor tradicionalmente prudente en materia de seguridad— subraya la formación de un frente europeo cada vez más cohesionado, que busca reducir su dependencia estratégica de Washington.

En este ordeno, Moscú ha advertido que la creciente militarización del Ártico es una consecuencia directa de las políticas estadounidenses, que estarían empujando incluso a los países escandinavos a reforzar activamente su capacidad militar.

Islandia, por su parte, emerge como un punto de apoyo estratégico para Europa en su intento de preservar el equilibrio de poder regional y evitar que Groenlandia se transforme en una zona de expansión directa de Estados Unidos.

Noruega prepara a la población

Noruega, por su parte, ha iniciado una amplia campaña de información pública sobre la posible movilización de recursos civiles con fines militares.

Según informó Euronews, citando al Ministerio de Defensa noruego, miles de ciudadanos comenzarán a recibir cartas oficiales notificándoles que sus propiedades privadas podrían ser requisadas en caso de un conflicto armado.

De acuerdo con los planes del alto mando militar, unas 13.500 notificaciones preventivas serán enviadas de aquí a 2026. Estas abarcan viviendas, vehículos, maquinaria pesada y equipos especializados que podrían ser considerados esenciales para la defensa nacional en un escenario de guerra a gran escala.

Las Fuerzas Armadas Noruegas se apresuraron a aclarar que estas cartas no tienen validez legal en tiempos de paz y no implican confiscaciones inmediatas.

Su objetivo, explicaron, es preparar psicológica y logísticamente a los propietarios para un eventual escenario en el que sus bienes pasen a formar parte de la infraestructura defensiva del país.

En la UE temen a reacción imprevisible de Trump 

Entre bastidores, diplomáticos de la Unión Europea han manifestado su inquietud ante la posibilidad de que el despliegue de fuerzas europeas en Groenlandia sea malinterpretado por Washington.

De acuerdo con Financial Times, algunos funcionarios temen que la medida, lejos de calmar la situación, termine provocando una escalada adicional.

“No estoy seguro de que este fuera el mejor momento por parte de Dinamarca. El mensaje fue demasiado sutil. Queríamos demostrar que estábamos cuidando la seguridad del Ártico, pero existía el temor de que el presidente Donald Trump lo interpretara como una maniobra defensiva dirigida contra él”, declaró un diplomático europeo al diario.

Otra fuente citada señaló que el despliegue apresurado de tropas no logró reducir las tensiones. “Es fácil ver cómo Trump pudo malinterpretar la intención”, afirmó. Según el Financial Times, funcionarios daneses reconocieron que la decisión fue precedida por meses de diplomacia privada infructuosa con Washington, durante los cuales Copenhague habría solicitado sin éxito garantías claras sobre las intenciones estadounidenses respecto a Groenlandia.

El periódico recordó que en el territorio autónomo ya se encuentran efectivos de varios países europeos, incluidos soldados de Dinamarca, Alemania y Francia, además de personal británico y finlandés, participando en ejercicios militares conjuntos.

Groenlandia es un territorio autónomo bajo soberanía danesa. Desde 1951, Estados Unidos y Dinamarca mantienen un Acuerdo de Defensa que regula la presencia militar estadounidense en la isla, en el marco de sus compromisos con la OTAN.

Sin embargo, la actual crisis ha puesto de relieve las profundas fisuras dentro de la alianza atlántica y ha convertido al Ártico en uno de los principales focos de tensión del sistema internacional.

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