Trump firma el “Consejo de Paz” en Davos; ONU y el mundo cuestionan su papel
Gaza al borde del colapso y Naciones Unidas exige liderazgo efectivo frente a la iniciativa unilateral de Washington

DAVOS
En un movimiento diplomático que ha dividido a la comunidad internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó esta semana en Davos el acta fundacional del “Consejo de Paz”, un organismo global que, según la Casa Blanca, operará “en coordinación” con las Naciones Unidas para supervisar procesos de paz y reconstrucción, con un enfoque inicial en la Franja de Gaza.
La ceremonia, marcada por ausencias notables como las de Francia y el Reino Unido, reunió a líderes y representantes de más de una docena de Estados —incluidos Israel, Hungría, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y otros— que apoyan la iniciativa de Trump, aunque muchos observadores advierten que podría erosionar la autoridad de la ONU en materia de paz y seguridad internacional.
Un organismo con mandato limitado según la ONU
Según documentos oficiales de la ONU, el Consejo de Paz tiene un mandato legalmente reconocido limitado a la transición postconflicto en Gaza y debe rendir informes al Consejo de Seguridad cada seis meses, con un mandato temporal hasta finales de 2027.
Pese a las afirmaciones de cooperación, voceros de Naciones Unidas han señalado que fuera de su mandato para Gaza, el Consejo de Paz carece de autoridad legal para intervenir en otros conflictos globales, aunque Washington ha promocionado su potencial para abordar crisis en diversas regiones.
Críticas internacionales y tensiones diplomáticas
La iniciativa ha provocado una reacción mixta en la escena global:
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La ONU, aunque respaldó partes del plan mediante la aprobación de una resolución vinculada al alto el fuego y la estabilización en Gaza, no otorga al nuevo organismo plena competencia global, lo que genera preocupaciones sobre duplicación de funciones y competencia con la organización multilateral.
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Varios Estados europeos han expresado reservas diplomáticas, destacando que cualquier proceso de paz debe centrarse en una solución sostenible y duradera para la región.
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La Unión Europea ha insistido en que la solución de dos Estados sigue siendo el marco más viable para alcanzar una paz justa entre israelíes y palestinos.
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Algunos gobiernos árabes han participado en la firma, pero otros han subrayado la necesidad de un enfoque liderado por la ONU y respaldado por amplios consensos regionales.
Gaza en crisis: violencia, sufrimiento humano y defectos del plan de reconstrucción
La realidad en Gaza contrasta con los discursos diplomáticos. En las últimas 48 horas, la violencia y la fragilidad del alto el fuego persisten:
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Ataques aéreos israelíes han dejado al menos cinco civiles palestinos muertos, incluso en medio de discusiones sobre la reconstrucción del enclave.
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El plan anunciado por el asesor Jared Kushner, conocido como “Nueva Gaza”, contempla grandes desarrollos urbanos, pero carece de claridad sobre derechos de propiedad, la situación de desplazados y recursos financieros necesarios, lo que ha generado escepticismo entre expertos y actores humanitarios.
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La apertura del paso fronterizo de Rafah con Egipto —planeada para facilitar la ayuda y el tránsito— sigue siendo motivo de negociación, con Israel condicionando su reapertura a la entrega de restos de rehenes palestinos aún en poder de Hamás.
Organizaciones médicas y de derechos humanos han denunciado además que condiciones de vida básicas como la atención sanitaria se han colapsado, hasta el punto que gestar y dar a luz es considerado un acto de alto riesgo debido a la falta de acceso a cuidados médicos y nutrición adecuada.
ONU y comunidad internacional: una llamada a la acción
Ante esta situación, la ONU ha pedido un acceso humanitario total e irrestricto para evitar una crisis aún más profunda, recordando que miles de civiles siguen enfrentando inseguridad alimentaria, limitaciones en suministros médicos y destrucción masiva de infraestructuras.
Además, el Consejo de Seguridad de la ONU recientemente aprobó una resolución que respalda el despliegue de una fuerza internacional de estabilización en Gaza, con un mandato temporal para proteger corredores humanitarios y apoyar la desmilitarización, lo que refleja la urgencia de una acción respaldada por consenso multilateral.
Opiniones divididas
La creación del Consejo de Paz de Trump ha intensificado un debate esencial en la comunidad internacional:
Para algunos, es una oportunidad adicional de movilizar recursos y atención política hacia zonas en conflicto, especialmente Gaza.
En tanto que para otros, la iniciativa representa un riesgo de fragmentación del sistema multilateral, al proponer un modelo de paz gestionado por un grupo selecto de Estados con cuotas económicas elevadas, en detrimento de mecanismos tradicionales como la ONU.
En este contexto, la ONU y actores globales clave insisten en que cualquier proceso de paz duradero en Oriente Medio debe colocarse bajo liderazgo multilateral robusto, con respeto a las resoluciones internacionales y protección de los derechos humanos, en lugar de reemplazar o debilitar instituciones existentes.



