Al finalizar el tratado que limitaba las armas nucleares: ¿qué viene ahora?

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as principales potencias poseedoras de armas nucleares, específicamente Estados Unidos y la Federación Rusa, están obligadas a ponderar el nuevo rumbo que podría tomar un eventual tratado de control armamentista.
Hablamos de Estados Unidos y Rusia porque China —a quien el expresidente Donald Trump intentó incluir en una nueva negociación— ha reiterado que no está interesada en participar en ese tipo de acuerdos.
La administración del presidente Trump no favoreció la firma de un nuevo tratado de armas estratégicas, lo que deja abiertas preguntas inquietantes.
¿Qué busca Estados Unidos tras el largo período de la Guerra Fría? ¿Avanza por la ruta del rearme sin límites?
El último tratado vigente limitaba los arsenales de Estados Unidos y Rusia. Sin esas restricciones, surge una duda inevitable: ¿Se desatará una nueva carrera armamentista?
El tratado New START, vigente desde 2011, imponía límites estrictos a los vectores nucleares. Para algunos sectores, sin embargo, este acuerdo representaba un estorbo, especialmente para quienes se benefician política o económicamente de la expansión armamentista.
No puede ignorarse que, entre las grandes potencias, muchas maniobras se realizan en secreto, con cartas ocultas bajo la manga y decisiones que rara vez se transparentan.
El pasado 5 de febrero desapareció el marco jurídico que durante más de medio siglo reguló las armas estratégicas a nivel global. La pregunta es inevitable: ¿qué viene ahora?
Se sabe que el expresidente Trump favorecía la idea de un tratado “más moderno”. Pero la inquietud persiste: ¿modernización para mayor control o licencia para un armamentismo sin frenos?



