INTERNACIONALESOPINION

En Haití se cumplió el plazo del Consejo Provisional: ¿se va o se queda

Por Augusto Álvarez

Al margen de la versión oficial ofrecida por la administración de Donald Trump, existe otra lectura posible sobre la reciente presencia de buques de guerra estadounidenses en Haití, una que obliga a mirar más allá del discurso de seguridad y asistencia internacional.

Alix Didier Fils-Aimé, actual primer ministro y figura clave dentro del Consejo Provisional de Transición, es el actor que Washington parece respaldar con mayor énfasis. Sin embargo, al haber llegado al final del plazo de su mandato, surge una pregunta inevitable: ¿abandonará el cargo o se mantendrá en funciones bajo una extensión de facto?

La llamada operación “Lanza del Sur” se desarrolla en un contexto donde la lucha contra las pandillas y la promesa de restaurar la democracia aparentan ser objetivos creíbles. No obstante, la experiencia reciente genera escepticismo: Estados Unidos ha financiado previamente misiones internacionales con ese mismo propósito, sin que hasta ahora se hayan logrado resultados concretos en la erradicación del crimen organizado ni en la estabilización del país.

Surge entonces una interrogante adicional: ¿la operación Lanza del Sur tiene objetivos que trascienden la crisis haitiana? En particular, ¿está Cuba incluida, directa o indirectamente, en el radio estratégico de este despliegue militar?

La presencia de tres buques de guerra frente a las costas haitianas parece desproporcionada frente a la realidad del país, sumido en una crisis humanitaria extrema, donde la población demanda alimentos, atención sanitaria y estabilidad, más que armamento y fuerza naval. El tamaño del despliegue sugiere un objetivo que va más allá de la protección del pueblo haitiano.

Desde esta perspectiva, resulta inevitable mirar hacia el entorno regional. Haití, atrapado en una miseria estructural y persistente, se convierte en un punto geográfico sensible dentro de una estrategia más amplia. La combinación del despliegue naval estadounidense y la conexión aérea con la República Dominicana refuerza la percepción de un cerco estratégico que podría tener a Cuba como uno de sus principales focos de interés.

Vista así, la operación Lanza del Sur requiere explicaciones mucho más profundas. Cualquier justificación limitada al control de pandillas o al apoyo humanitario resulta insuficiente y poco convincente, y corre el riesgo de ser interpretada como un simple ejercicio de distracción geopolítica.

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