Bombas desde el cielo, víctimas en la escuela

Por Augusto Álvarez
Aunque se dice que la inocencia infantil viaja sin escala al encuentro de la otra vida, los hacedores de guerra la matan en la tierra.
Extrañamente, desde las alturas nos llega la muerte, máxime en tiempos de grandes acontecimientos bélicos.
¿Cuántos niños y niñas de las primeras enseñanzas quedaron para siempre bajo las bombas durante un bombardeo israelí a una escuela iraní?
Conforme avanza la escalada armamentista, no hay excusa para eliminar la inocencia. En el conflicto entre Israel, Washington e Irán, la precisión de la alta tecnología militar debería reducir al máximo los errores.
Así ocurrió cuando Estados Unidos arrasó Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial.
Por alguna parte debe llegar la paz, no importa que ahora esté prolongada por las muertes de quienes deberán morir y de otros que nunca debieron.
En el escenario del Cercano Oriente, aun cuando se plantea la lucha por la paz, surge la pregunta: para alcanzarla, ¿cuántos quedarán buscándola?
Es seguro que en los próximos días nos sorprenderá saber que ya estamos involucrados, de alguna manera, en el conflicto entre Israel, Irán y Washington.
Concretamente, nos daremos cuenta cuando el petróleo y el gas que cruzan por el Estrecho de Ormuz eleven sus precios y estos terminen impactándonos, profundizando la hambruna aquí entre nosotros.
Y aunque se inventen historias para explicarlo, la verdad es que seremos afectados por precios que tienen su origen en el escenario del Medio Oriente.



