¿Semanas para destruir a Irán? El alto precio de cazar la muerte

La crisis en Medio Oriente, con Israel, el Tío Sam e Irán como protagonistas centrales, parece ahora envolver a unas 14 naciones, según se comenta en la propia administración Trump.
En Estados Unidos ya se habla de posibles víctimas. Y si en algo los norteamericanos son cuidadosos, es en velar por la seguridad de los suyos.
Los recuerdos de la guerra de Vietnam nos acercan al comportamiento firme del pueblo estadounidense cuando se opuso a la intervención en el sudeste asiático. ¿Cuál fue el resultado final? La administración Nixon terminó sentándose en París, donde se firmó el fin de la guerra.
Es posible que, aun con el fuego que ilumina el escenario entre Israel y Teherán, los haces de luz —y de tensión— se filtren hacia otras naciones, incluso impulsados por razones religiosas.
También cabe la posibilidad de que el proceso político interno en Estados Unidos, entre demócratas y republicanos, influya en la evolución de la crisis en Medio Oriente. Sin embargo, aún es prematuro medir el verdadero alcance del conflicto.
No obstante, debe tenerse en cuenta que el enfrentamiento entre Israel, Estados Unidos e Irán ya ha salpicado a España, país al que Donald Trump acusa de no respaldar abiertamente a Washington en su postura frente a Teherán.
Esto envía un mensaje claro: cualquier nación que no apoye la política exterior estadounidense podría exponerse a la presión directa de la Casa Blanca.
Reiteramos nuestra convicción de que el proceso electoral interno en Estados Unidos gravitará de manera decisiva sobre el tablero político-militar del Medio Oriente.



