Venezuela sobrevivir en medio de una crisis permanente
Inflación desbordada, salarios mínimos y servicios colapsados marcan la vida diaria de millones de venezolanos

VENEZUELA
Venezuela continúa enfrentando una de las crisis económicas más profundas del continente.
La inflación proyectada para 2026 podría superar el 680%, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional , lo que mantiene al país en un ciclo prolongado de hiperinflación.
Esta situación ha pulverizado el poder adquisitivo. El salario mínimo permanece prácticamente congelado y equivale a apenas unos pocos dólares mensuales, muy por debajo del costo de la canasta básica, que supera ampliamente los 500 dólares.
La difícil situación que atraviesa Venezuela fue expuesta durante una Asamblea de Ciudadanos celebrada en la ciudad de Carúpano, estado Sucre, organizada por la dirigencia del partido Alianza Bravo Pueblo (ABP).
Durante el encuentro, representantes de la organización política describieron el complejo panorama que enfrenta la población venezolana, marcado por la crisis económica, el deterioro de los servicios públicos y la migración forzada de millones de ciudadanos.
Vivir con lo mínimo: salarios de hambre
Para millones de venezolanos, la vida cotidiana se ha convertido en un ejercicio de supervivencia. Los ingresos no alcanzan para cubrir necesidades básicas como alimentación, transporte o medicinas.
El empleo informal crece, mientras el deterioro económico sigue empujando a la población hacia la pobreza. Esta realidad ha provocado una migración masiva sostenida durante años.
Familias separadas por la migración
Millones de venezolanos han abandonado el país en busca de mejores condiciones de vida. Esta diáspora ha dejado familias fragmentadas, con padres, hijos o hermanos separados por miles de kilómetros.
La migración no solo es económica, sino también social y emocional: una nación dispersa.
Servicios públicos en deterioro
A la crisis económica se suma el colapso de los servicios básicos. Fallas constantes de electricidad, escasez de agua potable, transporte deficiente y un sistema de salud debilitado forman parte de la rutina diaria.
Incluso recientemente, una huelga de transporte en Caracas evidenció el nivel de deterioro del sistema y el malestar social acumulado.
Salud y educación en retroceso
Hospitales con falta de insumos, equipos dañados y personal insuficiente reflejan el deterioro del sistema sanitario. En paralelo, el sistema educativo enfrenta abandono, bajos salarios docentes y deserción escolar.
Organismos internacionales han advertido sobre violaciones a derechos fundamentales, incluyendo acceso limitado a salud y alimentación.
Una sociedad que resiste
A pesar de este panorama, los venezolanos continúan luchando día a día. Entre la inflación, la precariedad y la incertidumbre, millones intentan sostener a sus familias con esfuerzo y resiliencia.
Sin embargo, la realidad es contundente: en un país golpeado por la crisis económica, social y migratoria, la felicidad colectiva se convierte en un lujo difícil de alcanzar.



